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viernes, 24 de abril de 2026

Mejorar los servicios públicos: más humanidad y menos fetichismo tecnológico

Hace un par de días llamó a mi puerta un comercial de una empresa de telefonía. Me pareció muy profesional, cercano y humano. Pero lo que me ofrecía (fibra), no me interesaba. Por convicción, no tengo pantalla de televisión, ni veo plataformas, ni series... Mi tiempo libre (hasta 2028) lo dedico principalmente a contribuir en los proyectos Wikimedia. Y a partir de entonces, mi propósito es usar lo menos posible las pantallas y reivindicar el derecho a NO ser digital.

[[Yo trabajo principalmente con ordenador, conectada a Internet, haciendo tethering desde mi smartphone, para todo, incluso para videollamadas. Aunque, a veces, cuando es un tema importante y tengo que gestionar yo una videollamada, pido sopitas a mi veci, para conectarme a su red de fibra, en teoría, más estable que la mía :) ]]

Continuamos conversando y me ofreció tener línea móvil 5G, 9,90€ más barata del precio de mi compañía actual. Así que me pareció interesante el cambio (con mi compañía actual llevaba 6 años, a gusto y 19,90€ me parecía un precio que estaba bien) y le invité a pasar a mi casa para terminar de rellenar los datos. 

Me explicó muy bien las condiciones, los pasos que tenía que hacer, me dejó la tarjeta que tendría que cambiar cuando se hiciera la portabilidad. Me pasó su contacto, por si tenía cualquier duda o problema. Y antes de irse, le pregunté si estaba a gusto en su empresa. Me dijo que sí, que había trabajado en muchos lugares, haciendo de todo. Y que el trato que recibía en esta empresa, la información y las condiciones que recibía eran buenas. Que en otras empresas, siempre había "sorpresas" desagradables de cosas imprevistas. Y que, en esta (hasta el momento), las sorpresas imprevistas eran para mejorar las condiciones.

Ayer volví a encontrarme al comercial por la calle. Le agradecí su profesionalidad y su empatía. Y le comenté que, justamente hacía un rato, había estado conversando con una amiga sobre lo diferente que serían los servicios públicos y otros muchos servicios privados, si hubiera una atención personalizada, proactiva, humana, cercana, empática... en lugar de tener que llamar a un teléfono, pulsar números, hablar (si tienes suerte) con una persona que te atiende... y si tienes que volver a llamar, te pasan con otra y con otra persona, a quienes tienes que volver a contar todo el rollo...

En 1999, estando de Erasmus en Portugal, descubrí las Lojas do Cidadao. Eran unas oficinas integradas donde tramitaban, en el mismo lugar, sin marear a las personas, trámites de diversos servicios y departamentos. En España, lo de las "ventanillas únicas" y la "interoperabilidad" sigue sin tener mucho éxito. Tener el "poder" y el "control" de la información importa más que ofrecer un buen servicio a la ciudadanía... Y en algunos casos, el caos informativo será tal... que así nos va...

En mi última visita a la ventanilla única de la Hacienda Foral, planteé mis dos dudas sobre IVA e IRPFa un trabajador que me atendió y me hizo recorrerme dos plantas del edificio de Hacienda (al estilo las 12 pruebas de Asterix). Las personas que me atendieron, muy amables, me dijeron que llevan años pidiendo que se simplifique la tramitación del modelo 110 para personas autónomas como yo, gente de los concejos, etc... Pero que no hay forma... Les pedí un modelo 110 en papel para que me dijeran qué casillas tenía que rellenar, y me lo entregaron. Y me dijeron que el modelo 190 lo tenía que tramitar por la herramienta de "modelos fiscales" (¡¡horror!!) y me dieron algunos trucos que tenía que hacer (y ya no recuerdo) para que se me guardara bien la declaración, porque si pulsaba en un sitio, y no en otro, me daría error... En fin, todo trabas... nada que ver con mi experiencia de usuaria para cambiarme de línea telefónica...

Por cierto, la compañía en la que estaba hasta anoche, no me dio la chapa con llamadas ni contraofertas. Me envió un correo electrónico educado informándome que había solicitado la portabilidad y dándome las gracias por haber sido cliente de su compañía. Y punto. 

Cambian muchas cosas, a mejor, afortunadamente y a peor, también. El uso de tecnología en las Administraciones Públicas, desde mi experiencia de usuaria, desde 2013, va a peor... En lugar de simplificar, facilitar la vida y optar por servicios proactivos, a las personas autónomas nos cargan con más burocracia, y ¡¡ya está bien!!

Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades,

Muda-se o ser, muda-se a confiança;

Todo o mundo é composto de mudança,

Tomando sempre novas qualidades.

Continuamente vemos novidades,

Diferentes em tudo da esperança;

Do mal ficam as mágoas na lembrança,

E do bem, se algum houve, as saudades.

Luís Vaz de Camões

viernes, 10 de mayo de 2024

El abanico de Osakidetza: Marisa Barrena y los errores administrativos que salvan vidas

Argia, Dani Blanco, 2012
Comparto una carta escrita por mi amiga Marisa Barrena, inicialmente en euskera, traducida por Bego Muruaga y enviada por mí a medios en castellano. Creemos que es una realidad a la que hay que dar importancia: que no se pongan límites de edad a las pruebas médicas porque a partir de una edad... (¿las personas ya no son productivas, no interesan, no valen...? ¡¡puro edadismo!!).

En Deia | En Noticias de Gipuzkoa

**

Osakidetza ha sido una de las estrellas de la campaña electoral. A algunos candidatos se les ha llenado la boca anunciando mejoras y cambios en Osakidetza. Que así sea.

Yo acabo de estar en el hospital por un problema de cáncer de mama. Tengo que reconocer que me han tocado los mejores profesionales que podía soñar; tampoco  he esperado mucho en la lista de espera, pero aún hay mucho que cambiar y que mejorar. Vaya si lo hay.

En una mamografía que me hicieron a finales de enero me encontraron dos tumores. Cuando fui a hacerme la biopsia, la profesional que me estaba realizando la prueba me dijo lo siguiente: “Ha tenido suerte”. Yo pensé que era porque los tumores no eran malignos, pero no. “Usted, por su edad (72 años) está fuera del Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama. Parece que le hemos convocado por un error administrativo” añadió. No lo podía creer.

Desgraciadamente, me dijeron que los tumores eran malignos y que tenía no dos sino tres, según una prueba posterior. Que, así las cosas, me tenían que extirpar una mama y quitarme el tumor de la otra. 

La operación estaba en marcha y me citaron con el cirujano. De nuevo se repitió la misma historia: “¿Cómo se ha dado cuenta de los tumores?”, me preguntaron. Les dije que no los había detectado yo, que los habían visto en la mamografía. “Pero usted está fuera del programa”, añadió el cirujano. Le comenté lo del error administrativo que me mencionaron en la prueba anterior y dijo: “Bendito error. Podía haber llegado tarde”. 

¿Por qué les cuento mi historia?

Porque a las mujeres mayores de 70 años, en condiciones normales, Osakidetza no nos hace mamografías.

Porque también las mujeres mayores de 70 años corremos el riesgo de padecer cáncer de mama, y porque, aparte de mi caso, conozco otros casos. Por ejemplo, el de una mujer de mi zona, que coincidió conmigo en la consulta.

Porque también las mujeres mayores de 70 años deberíamos tener derecho a hacernos una mamografía en Osakidetza, sin tener que recurrir a la sanidad privada. 

Esto es lo que dice Osakidetza en su web:

El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente, y el de mayor mortalidad entre las mujeres vascas. Su detección temprana es un factor de gran importancia, que permite llevar a cabo tratamientos más eficaces y menos agresivos, consiguiendo, de esta manera, mayor calidad de vida y mayores tasas de supervivencia.

La Comunidad Autónoma del País Vasco cuenta desde 1995 con un "Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama" (PDPCM), ofertado por Osakidetza, mediante la realización de mamografías bilaterales en doble proyección, dirigido a mujeres de 50 a 69 años, siendo el objetivo del mismo "Detectar los cánceres de mama en el estadio más precoz posible, con el fin de disminuir la mortalidad por dicha causa y aumentar la calidad de vida de las afectadas, realizando un mayor número de tratamientos quirúrgicos conservadores no mutilantes".

Conseguir una alta participación en el Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama, así como alcanzar altas tasas de detección de cánceres de mama y de tumores en estadios precoces, son necesarios para lograr el objetivo del programa de reducir la mortalidad por esa causa.

¿Por qué no se les hacen mamografías a las mujeres menores de 50 años y mayores de 70? Sabemos que hay muchos casos de cáncer antes y después de esas dos edades. Osakidetza tiene mucho que mejorar. 

En este momento, en el que me siento tan vulnerable en este cuerpo mutilado, exijo con urgencia lo siguiente:  que en el Programa de Detección Precoz del Cáncer de Mama amplíen el abanico de edad cuanto antes. 

Marisa Barrena


jueves, 16 de abril de 2020

Confinada, privilegiada e inspirada: ayer y hoy

Desde el comienzo de la cuarentena el 13 de marzo (en Alicante) hasta el 16 de abril (en Gasteiz) no he podido querido escribir nada en mi blog. Bueno, realmente, es el primer post que escribo en mi blog este año. Necesitaba digerir lo que he estado viviendo estas últimas semanas. He leído mucho, he escrito mails y telegrams, he hablado por teléfono y por videoconferencia. He pasado por las diversas fases de shock, no puede ser, esto es un montaje, sentir impotencia, aceptar la situación y tratar de ver posibilidades que esta ventana inoportuna nos ofrece para cambiar a nivel personal y colectivo.

Durante estos días, mis rutinas de persona privilegiada, que tiene una casa y recursos suficientes para permitirse el lujo de quedarse en casa sin tener que ir físicamente a trabajar, han sido sencillas: he intentado cuidarme:
  • físicamente: dormir bien, alimentarme bien, tomar el sol desde casa (no me gusta nada pero necesito vitamina D) y hacer algo de ejercicio (audios de Feldenkreis, en Instagram con Dina o por Internet); 
  • emocionalmente (intentando estar tranquila, no viendo la televisión, incorporando humor del bueno y risas conmigo misma, familia y amistades; viendo amanecer/atardecer, mirando al cielo; sembrando y experimentando en mis macetas con el subidón que me produce ver cómo salen unas calabazas, patatas, girasoles y algunas semillas más que ya no recuerdo qué son; editando biografías de mujeres en Wikipedia, descubriendo a sufragistas filipinas cañeras y a otras mujeres pioneras en distintos ámbitos, ¡que es un chute de energía!
También he trabajado virtualmente algo… y he aprovechado para leer mucho en papel, en pantalla y ver algunos cortos (El vendedor de Humo, Alternative Math…), alguna que otra película y documentales (HUMAN, Sé natural: Alice Guy Blaché, El Enigma Agustina, Las Sinsombrero…).

Ayer, 15 de abril, fue el día más intenso, hasta el momento, de este tiempo en el que tengo el privilegio de vivir confinada y clausurada entre las paredes de mi casa.

Desde la mañana, el día prometía. Risas con la señorita De la Torre ante el mensaje inspirador del día de Myriam Artola. Subidón con la propuesta de Celia Heras de organizar un nuevo encuentro de saberes y sabores cuando podamos salir.

Primer día que decidía ser “subversiva” e ir más allá de las tiendas de barrio de mi calle para aventurarme a ir a un supermercado a por productos de primera necesidad (para una persona privilegiada occidental).

Primer día que contemplaba el cielo en 360º, las flores de los árboles, las plantas exuberantes del camino. El olor de las lilas me teletransportó a la huerta de mi abuela.

Primer día que sentía la presión de mantener la distancia de seguridad en un super, en el que todo el mundo, menos yo, iba con mascarilla. Me quedé con el mensaje de lavar bien las manos, evitar el contacto con boca, nariz, ojos… y dejar el material de protección para personas sanitarias y gente que realmente lo necesita. Y en ello sigo hasta que me obliguen a lo contrario.

Primer día de conversación cara a cara con una persona que ha perdido a su pareja estos días, que ha sentido que ha muerto de pena y de tristeza al no ver a su familia en la residencia durante más de dos semanas. Que no se ha ido en paz de este mundo al no saber por qué no iban a visitarla... ¡Qué duro! ¡Qué inhumano!

Primer día de conversación de más de una hora con una persona recién jubilada que ha trabajado toda su vida en la sanidad pública… que estaba bastante impactada con todo lo que está pasando, con la falta de previsión, con la falta de información veraz, concreta, efectiva… frente a mensajes contradictorios, bulos, ruido mediático… que generan schock, incertidumbre, cabreo, desasosiego, intranquilidad…

Y primer día que sacaba dinero con un plástico de una máquina, privilegiada de mí, y meto la gamba en el super al enseñar una tarjeta de puntos de la competencia. Creo que fue el momento cómico de la mañana con las risas de la cajera y de la vigilante de seguridad, quien, muy amable, me ayudó a organizar mi compra lo antes posible para dejar sitio a la siguiente de la cola (a 2m de distancia). Les di las gracias y les dije que llevaba un mes sin salir de mi barrio y que, además, los super me estresan y prefiero comprar en el pequeño comercio…

Paro. Respiro… y regreso a mi barrio actual, del barrio de toda la vida donde vivo estas primeras veces...

A las 14:00, uno de los regalos más bonitos de estos días confinados: conocer a Manana, gracias a Andone. Una mujer con 80 años que sigue dando clases de piano y estos días se cita con su alumnado por videoconferencia. Conocer personas así, me pone, me da vidilla, me muestra que hay infinitas maneras de ser y de hacer las cosas!!

Por la tarde, otro auto-regalo: emocionarme mientras terminaba de montar un vídeo para el cumpleaños de alguien muy especial en mi vida en los últimos años. Yo la llamo “mi madre de elección”. Hay personas que nos vienen por defecto. Hay otras, que las elegimos. Todas son importantes en nuestra vida. Me cuesta llorar. Me cuesta emocionarme. Ayer, recordar momentos, viajes, risas con mi gran familia (la de sangre y la elegida) lo consiguió.

Y el que yo pensaba que sería el último regalo del día, fue ver a mi hermana de elección. Me encantó. La vi radiante. No creo que nunca las pantallas ni la realidad virtual superen a la realidad 3D en presencia cara a cara. Ayer, con ella, el lenguaje de las miradas no me bastaba. Y, esto no se puede decir, pero nos besamos, abrazamos y achuchamos de estrangis, yo por miedo a que alguna persona balconazi nos delatara o por miedo a que nos multaran, no por temor a pillar un virus. Ella, sin miedo a la multa porque no estaba poniendo en peligro a nadie. Fue, hasta el momento, uno de los mayores placeres del confinamiento! Sé que el distanciamiento social es necesario para evitar la propagación multiplicadora del virus, al menos, eso nos están contando y yo (aún) me lo sigo creyendo... Pero hace unos días me recordaban que cuando apareció el SIDA, al principio la gente no se acercaba a otras personas por miedo a contagiarse y estas personas vivieron estigmatizadas muchos años hasta que el tema se fue aclarando y se fue facilitando información clara y precisa, que creo que nos sigue faltando con el COVID-19 (lo siento, me niego a llamar a UN virus en femenino como dicen la OMS y la RAEncia refiriéndose a LA enfermedad). 

Antes o después, vamos a morir. Quizás resulte muy bestia lo que voy a decir, en un momento en el que han fallecido tantas personas por la pandemia COVID-19, pero, si pudiera elegir, preferiría morir tras haberme llenado y manchado de abrazos y de besos impregnados del virus del amor, del cariño, y de la humanidad, que vivir púlcramente protegida para no contaminarme con el miedo, la incertidumbre y el temor constante a contagiarme. Nunca sabremos cuántas personas están muriendo de tristeza, pena, soledad por no poder tener compañía… 
Mi pronóstico hasta el momento: 
  • Pulcritud 1 - 0 Cariño 
  • Protocolos 1 - 0 Humanidad

Y como comenzó mi día de ayer, voy acabando. 
Estoy hasta el TOTO:
  • De políticxs que hablan de guerra, toman decisiones militarizantes, no son capaces de ir todxs a UNA (hacer POLÍTICA, en lugar de partidismo) para dar respuestas ágiles, creativas, resolutivas a esta emergencia sanitaria y, yendo más al origen del problema, de emergencia climática. Generan más problemas que respuestas, nos mantienen en la incertidumbre. Así NO! No tiene ningún sentido, a menos que estén representando papeles impuestos por las siguientes de la lista (que no pagan, ni de lejos, los impuestos que debieran…)
  • De las grandes empresas y de las del IBEX, la banca, las empresas de recursos públicos privatizados y de las grandes fortunas familiares que, desde el desarrollismo franquista, se lucran caiga quien caiga
  • De medios de comunicación carroñeros e irresponsables que en lugar de difundir información precisa, útil, esperanzadora… infunden miedo e incertidumbre con informaciones contradictorias
  • De personas que usan recursos que no necesitan, quizás no sepan ponerlos ni quitárselos con seguridad pero sí saben tirarlos al suelo. Véase, en este contexto, guantes y mascarillas.


Pido PERDÓN A: 
  • Las personas a las que no les llegan los recursos necesarios para vivir con dignidad por el egoísmo de quienes vivimos con privilegios y la ausente justicia social redistributiva
  • Las personas que se están sintiendo solas, abandonadas, ninguneadas, utilizadas
  • Las personas que se han ido de este mundo sin poder despedirse de su familia
  • Las personas que han perdido a seres queridos y no han podido despedirse como hubieran deseado. Un acto de reparación social es más que necesario.

BRAVO, GRACIAS y UN RECONOCIMIENTO A:
  • Todas las niñas y niños que están en casa sin poder salir (esta parte iría en "PERDÓN") por enseñar muchas lecciones a las personas adultas con las que vivís. Quizás, una de las más importantes, que estar tiempo y sentirse queridas y seguras, es lo más valioso (pista para reorganizar escala de prioridad€s consumistas adultas)
  • Todas las personas que están cuidándose para cuidar a las demás
  • Todas las personas que nos cuidan: produciendo alimentos de la tierra, transportándolos, vendiéndolos en mercados, a domicilio, a las personas que trabajan en los supermercados (¡menuda paciencia estos días!), a las que nos cuidan en los centros de salud y hospitales
  • Todas las personas que han puesto en marcha y participan en iniciativas sociocomunitarias que están surgiendo para dar respuesta vecinal y ciudadana a las necesidades que se presentan: desde materiales, hasta de acompañamiento y de cuidados
  • Y un reconocimiento más que necesario a las madres, abuelas, tías, primas… que nos han cuidado y nos siguen cuidando (por obligación del patriarcado, más que por “amor” o por deseo propio). Ojalá los cuidados se valoricen, socialicen, comunitaricen, redistribuyan entre todas las personas que habitamos los hogares, primero, por justicia, porque no es justo que las tareas de la casa no se compartan. Y segundo, porque ser una persona “inútil funcional” en la vida es muy triste... Parte del currículo educativo de este confinamiento podría haber ido por ahí, por aprender a ser personas autónomas en el cuidado personal y corresponsables en el hogar… Lo lanzo como propuesta curricular para futuros confinamientos de emergencias climáticas que estén por llegar... 
  • Y otro reconocimiento a las trabajadoras en los hogares que hacen labores esenciales para la vida de las personas que viven en ellos, arriesgando sus vidas y en unas condiciones laborales injustas
Mensaje en una de las torres de Salburua. ¡Gracias por cuidarte/nos!

Crisis en griego y en latín significa cambio. Desde luego, lo que estamos viviendo puede ser una oportunidad para cambiar, tanto a nivel personal, como colectivo. Y cambiaremos, ¡vaya si cambiaremos! Lo hacemos a diario para adaptarnos y para superar dificultades. Otra cuestión es si el cambio será para redistribuir mucho mejor que hasta ahora las ganancias y las pérdidas (económicas, pero no solo, también las emocionales y vivenciales que dan VALOR a la vida, como por ejemplo, conectarnos con personas con merecen la alegría, o, LOS CUIDADOS, esos que nos sostienen cada día, sin darnos cuenta cuando tenemos salud o tenemos cerca personas duendæs que hacen que todo funcione...).

Y, ¡se me olvidaba! 
Antes de apagar las pantallas y de cerrar los ojos, el día de ayer terminaba con este texto >>> 
que a su vez, me llevó a un artículo, que me pareció otro gran regalo, más en los tiempos que vivimos: Reflexiones sobre vivir y morir, de Elisabeth Kubler Ross. Interesante tenerlas en cuenta...

Todo cambiaTodo fluye. Carpe diem!

Gracias a las BELLAS personas subversivas, que, desde los márgenes, al límite de "lo legal" (que no suele ser lo más justo), hackean sistemas mentales y organizativos, nos muestran que hay muchas luces entre las sombras, y nos inspiran para lograr nuestros sueños, con su ejemplo de vida.


jueves, 7 de junio de 2018

Sueños de Ciencia Ficción de la eAdministración

Hoy he leído que en Portugal van a contar con Lola, un robot funcionario que agilizará trámites burocráticos en Portugal. Realmente creo que deberían haberle llamado LOLO, porque LO único que hace es guiar a la persona que desea una tramitación a una ventanilla donde está una persona funcionaria que atiende.

En cualquier caso, Portugal🔝. En el año 1999 las Lojas do Cidadão (ventanillas únicas) eran una realidad... Su vecino + cercano está a años luz en prestación de servicios eficientes para la ciudadanía. Eso sí, con muchas empresas de consultoría y desarrollo de eServicios que despliegan + eBurrocracia (cuestión de prioridades...).

Y voy a soñar un poco... Yo quiero Lolas o Lalos que no solo reciban sino que también tramiten el "papeleo". Y quiero funcionariado que se centre en cuestiones estratégicas para las personas: desarrollando políticas, servicios, escuchando, conversando y saliendo de sus despachos a la calle donde están las necesidades.

Mientras tanto el librito colaborativo que escribimos Jordi Graells y yo seguirá estando en la categoría de Ciencia Ficción de la eAdministración.

lunes, 13 de marzo de 2017

Participación en Aula Abierta "Construyendo ciudad desde la ciudadanía" de la #HEIeskola

El martes 14 de marzo a las 18:00 horas en el Palacio de Villasuso, participé en "Construyendo nuestro modelo de ciudad desde la ciudadanía" organizada por la Escuela Abierta de Ciudadanía del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz con la participación de José Ángel Cuerda, Melania Moscoso y Martín Gartziandia.



¡La ciudadanía pintamos!
Las paredes de Vitoria-Gasteiz nos cuentan historias. Y la ciudadanía pintamos más de lo que nos creemos. Comparto mi interpretación personal de algunas de las historias que nos cuentan los murales colaborativos de mi querida ciudad, Vitoria-Gasteiz... en marcha!
¿Qué modelo de ciudad?
No me gusta la palabra "modelo". Me suena demasiado a moda y a postureo. "Paradigm(od)as" demasiado presentes... que marcan "tendencias" y orientan las inversiones públicas, no basándose en necesidades reales de las personas, sino en "necesidades construidas" por lobbies en Europa (ciudades digitales, gobierno abierto, administración electrónica...) dando lugar a burbujas léxico-innovadoras que no mejoran realmente la prestación de servicios públicos). Modelo me evoca: lo correcto, la respuesta, lo ideal, algo cerrado, estable, contundente, paternalista, envidiable.

Me gusta más hablar de prototipo y experimento que reutiliza elementos (como un mosaico con teselas diversas que por separado no aportan mucho, pero colectivamente, hacen composiciones geniales, aportando cada una su color, forma, textura diversa). Un prototipo / experimento, me evoca: una posibilidad, de otras muchas posibles; en cambio y adaptación; interdependencia, complejidad, diversidad.

¿Qué Vitoria-Gasteiz deseo, quiero, anhelo, sueño...?
Una en la que las personas que vivimos en ella cuidemos, sostengamos, respetemos la ciudad y a quienes vivimos en ella. Una ciudad sostenible social, medioambiental y económicamente (superando postureos "green" y ríos y zonas verdes llenas de plásticos, por el mejorable civismo de la población que no deposita los residuos en los lugares correspondientes. Una ciudad que apueste por la cultura y por la agriCultura. Una ciudad con memoria colectiva que reconozca, recuerde a quienes hicieron y hacen posible la ciudad. Una ciudad que aprende y que comparte lo que tiene y sabe, para ser más sabia y abierta. Una ciudad, Vitoria-Gasteiz, a la os invitamos a venir, no solo para que "gastéis" vuestro dinero, sino para que "ganéis" calidad de vida, "gustéis" y "gocéis" con las posibilidades que encontréis en ella y decidáis quedaros a vivir y a desarrollar en ella vuestros proyectos vitales.

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¿Cómo tomar parte - participar en nuestra ciudad?
Podemos influir con nuestras decisiones cotidianas de consumo, trasladar incidencias al teléfono 010 (945161100) o enviarlas vía web por medio del Buzón Ciudadano y su correspondiente app para smartphones. Participar en colectivos vecinales o de manera individual en los órganos de participación; tomar parte en procesos participativos vinculados a las diversas políticas públicas en la ciudad; y otros canales institucionales (petición de información, consulta popular, etc...). Y participar en numerosas organizaciones, colectivos, asociaciones de la ciudad.
Foto: Elaboración propia del "Triunfo de Vitoria"