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sábado, 24 de agosto de 2024

18 años... ¡e infinitas gracias!

Ruta de las Esculturas y las cascadas de Bogarra. Foto: Aloña, 2024

Hoy cumplo 18 años de mi segunda vida. 

Hace 18 años, mi cerebro hizo "crack". 

Un cúmulo de factores, que venían desde ¿2004? (y una pizca de marihuana en un yogur para evitar que me doliera el pie < explicar esto da para otro post) hicieron que, en agosto de 2006, sufriera un brote psicótico, dos ingresos en la planta de psiquiatría del hospital de Cáceres y, posteriormente, dos años de vida "vegetativa-contemplativa" empastillada a tope.

No sé quién sería hoy, ni dónde estaría si no hubiera tenido aquella crisis vital a los 28 años. Probablemente mi escala de valores y mi actitud ante la vida serían otras. Estaría más metida en la rueda-productiva de hámster. O tal vez no... Nunca lo sabré. Pero le agradezco a la vida la segunda oportunidad que me dio para recalcular mi escala de valores, mis prioridades y, sobre todo, para (re)conocerme mejor!

Mi colapso mental se produjo la noche del 23 al 24 de agosto de 2006. En mi "delirio", una voz me iba diciendo qué tenía que ir haciendo. La petición principal que recuerdo: tenía que conseguir que todo el pueblo de Valencia de Alcántara cantara el día 24 de agosto, fiesta patronal, "Apareces tú", de La Oreja de Van Gogh, para salvar al mundo de la destrucción (¡toma ya!). 

Tras dos ingresos en el hospital, un montón de medicación y dos años prácticamente "vegetando" arropada por mi familia, mis amistades (y Mimi), esenciales para mi recuperación, en 2008 una llamada por teléfono de mi director de tesis para invitarme a escribir un artículo científico, fue mi motivación para decidir que quería retomar mi actividad profesional y pedí a mi psiquiatra de Cáceres reducir poco a poco la medicación. Las 7 pastillas que llegué a tomar en 2007 de medicaciones varias, se quedaron en 2 pastillas de litio/plenur en 2009.

En septiembre de 2006, tras mi primer brote y salida del hospital escribí un post que cuatro años después (y tras un segundo brote aún peor) tuvo una segunda parte en 2010. Dos posts de cambio de rumbo vital. Afortunadamente, 18 años después, sigo dándole gracias a la vida cada mañana, por darme la oportunidad de respirar, de poder levantarme por mí misma de la cama, y por poder disfrutar de un nuevo día!

Al cumplirse una década de mi "hackeo" pregunté a mi psiquiatra de Vitoria por la posibilidad de retirar el litio. Notaba molestias corporales (dificultades para dormir debido a hormigueos, palpitaciones por el cuerpo, dolores musculares en brazos, incremento de peso, hipersensibilidad a ruidos, luces, olores...) que yo achacaba al stress, pero también a la toma de litio. Mi psiquiatra-biologicista no me recomendó dejar de tomarlo. "Las recaídas son peores". Esa frase-sentencia, me asustó. He tenido una recaída y estar en el hospital en las condiciones en las que estuve, no se lo recomiendo a nadie (<< esto da para varios posts propositivos para pensar alternativas más dignas de cuidados, que atar a la gente a la cama o super empastillarla para que no moleste).

Mi psiquiatra me decía que otros pacientes no manifestaban esos malestares (en general la gente toma más de 2 pastillas y más medicaciones que el plenur-litio, y presiento que ni sienten ni padecen...). Me decía que dejara de pensar en mis molestias y que se me pasarían. Que mi problema era que no tenía conciencia de enfermedad y por eso pensaba en retirar el litio... De manera que, viendo que por ahí no tenía posibilidades de dar respuesta a mis malestares, decidí abrir otras vías de exploración. Por deformación profesional, soy investigadora y me gusta leer, conocer y tener diversos puntos de vista, tener más ingredientes de análisis y luego, si puedo, cocinarme mi propio guiso.

Estas son, resumidamente, las ventanas que he ido abriendo desde 2016 que me han permitido conocer teorías, prácticas y personas que me han permitido mejorar mi conocimiento sobre mí misma (no he venido al mundo con libro de instrucciones, y aunque lo tuviera, seguramente no lo leería, soy más de ensayo-error ;-). Está claro que hacer este viaje no es fácil. Nuestros recursos son limitados, nuestra necesidad de conocer, aprender, cambiar, evolucionar es diferente; y cada persona priorizamos nuestras necesidades y recursos como podemos en cada momento. ¡Y está muy bien!

  • Ruta por la medicina convencional: 
    • Psiquiatra-biologicista: puntualmente eficiente para seguimiento de analíticas y preocupada por mis bajos niveles de litio, con intención de subirme la dosis (a lo que yo no estaba dispuesta). Podía recetarme ansiolíticos para relajarme y dormir bien (¡no gracias!). Sin mucha gracia que me acompañara una amiga a la consulta porque puede dejar de ser mi amiga en el futuro...
    • Neuróloga: Me dio varios golpecitos y me dijo que estaba estupenda. Tecnología neurológica de última generación!! Me dijo que si se me dormía un brazo durante tres días, que entonces fuera. 
    • Médica de cabecera: Realizadas todas las pruebas posibles desde lo que la medicina convencional puede aportar. 
      • Diagnóstico: Posible hipersensibilidad química múltiple (intolerancia a químicos, alimentos…)
  • Proceso de trabajo personal:
  • Abrir conversaciones:
    • con personas que toman o han tomado litio
    • Zoroa, grupo virtual de apoyo mutuo de Bilbo, invitada por Cristina Barcala

Lo habitual es creer y confiar en profesionales, sin cuestionar lo que nos dicen, porque para eso "prescriben", no "recomiendan, proponen, sugieren". Pero, en mi caso, no conseguía comprender por qué había tanta resistencia a que dejara de tomar litio. ¿Por qué no era posible ver qué pasaba sin tomarlo, y si no va bien la cosa, restablecer el tratamiento? Eso sí, si hubiera querido ser madre, mi psiquiatra biologicista, me habría cambiado el litio por otro tratamiento...

Me ha sonreído el espejo hoy,
me he decidido a levantar la voz.
Me he despedido a mis fantasmas hoy
y me he gustado tal y como soy,

A finales de julio de 2024 tenía cita con mi psiquiatra. No recordaba que tenía una nueva. Y pensé que sería una consulta rutinaria de esas en las que, a veces, tienes la sensación de perder el tiempo. Me escuchó con mucha atención mi relato resumido, haciéndome preguntas para asegurarse de comprender bien lo que le contaba, mirándome a los ojos. Y al terminar, le dije algo así "a tus compañeras anteriores les he preguntado desde 2016 si podía dejar de tomar litio. En ambos casos me han dicho que no conviene, así que no sé si ahorrarme la pregunta". Me miró a los ojos y me dijo que si esa era mi decisión, que estaba dispuesta a acompañarme en mi proceso haciéndome seguimiento telefónico y presencial para ver cómo me encontraba durante la retirada paulatina. Y si noto que no me encuentro bien, volver a tomarlo. 

No me podía creer lo que estaba escuchando. Alguien que no me conoce de nada, en la primera cita, tras escucharme, se atreve a dar ese paso que para otras compañeras era algo imposible. Aluciné con su valentía y con su confianza en mí, en mi relato, y en mi proceso de autoconocimiento. Le pregunté si conocía otros casos de personas con trastorno bipolar que hubieran retirado el litio. Su respuesta fue que, según mi relato, mi evolución y mis antecedentes, mi diagnóstico/etiqueta de trastorno bipolar no le encajaba. Si su hipótesis (y también la mía, pero a la que renuncié reivindicar, porque si no mi psiqui-biologicista me decía que no tienes "conciencia de enfermedad") se confirma, habré estado medicada (por si acaso) con una medicación que no es necesaria. Lo sabremos si cuando retiremos el litio, me sigo encontrando bien al cabo del tiempo...

A veces la ignorancia es mejor que saber mucho de un tema (sobre todo de salud, de política, de economía...). Pero hay personas y momentos en los que necesitamos conocer(nos) para encontrarnos mejor y para encajar o desencajar piezas:

En los sujetos sanos que no toman litio, las concentraciones en sangre son tan bajas que prácticamente están libres de efectos psicotrópicos, sin embargo, al administrarles litio a estos sujetos sanos, se ha informado de un estado disfórico subjetivo, indiferencia, astenia, ligero deterioro de la función mnésica global e hiporeactividad al ambiente y por último alteraciones neurofisiológicas en el electroencefalograma. Lamentablemente aún no se cuenta en el medio psiquiátrico con predíctores clínicos, bioquímicos o funcionales que puedan utilizarse como ayuda en el diagnóstico de la depresión y por ahora, la herramienta más útil y vigente que tenemos a la mano sigue siendo la clínica. Fuente: Morla, 2003

Mi psiquiatra biologicista seguramente no se leyó este artículo científico. Yo sí, allá por 2016 cuando comencé con el proceso de Teoría U aplicada al cambio personal. Y mis síntomas encajaban con mis molestias y malestares. Ella tampoco se molestó en indagar. "Ansiolítico para que puedas dormir" y listo. Casi siempre... ¡¡hay alternativas!! Solo hay que tener tiempo, ganas, dinero, deseo de cambio para explorarlas.

Y yo solo quiero entregarme
comprenderte y cuidarte
darte mi corazón.
Quiero que llegues a ser
mi alma y mi intención
mi vida y mi pasión
mi historia de amor.

Todas las personas sufrimos crisis vitales. A todas las personas la medicación nos puede venir bien (durante un tiempo). Todas las personas necesitamos contar con personas de confianza con las que sacar los nudos que llevamos dentro.

Lo que no me parece justo es que nos "cronifiquen" los malestares y las enfermedades porque hay una farmafia que hace su negocio cronificando las etiquetas asignadas con tratamientos varios que, por un lado "curan" o "estabilizan enfermedades", y por otro lado, con sus efectos secundarios, te fastidian otros órganos (para los cuales también hay trata.mientos, que realimentan en bucl€...). Lo que cada vez se cuestiona más es que nos parcheen con respuestas individuales (medicalización, terapias...) problemas que son estructurales (malestares organizacionales, inseguridad laboral, pobreza, violencia de género...). Los síntomas y las crisis, son íntimas y políticas (entramos en crisis con TODA nuestra historia, no solo por desajustes biológicos: qué cambios son necesarios a nivel personal y estructural para lograr bienestares y bienseres). Las personas evolucionamos y cambiamos cuando llegamos a nuestro nivel máximo de tolerancia al sufrimiento. En cada persona, este nivel es uno. En mi caso, mi tolerancia al sufrimiento innecesario, cada vez es menor...

Es importante cuestionar lo que damos por sentado, por seguro, por inamovible. Lo que ayer funcionó o era, hoy puede que no. ¡Todo cambia! ¿Cómo es que los diagnósticos/etiquetas sean para toda la vida? ¿Qué intereses prevalecen en este determinismo? ¿Tal vez los intereses farmafiacéuticos?

Desde el 11 de diciembre de 2006 al 24 agosto de 2024 (6,466 días) he tomado aproximadamente 12,932 pastillas, en 129 botes. Me he metido al cuerpo 51.972.800 miligramos de carbonato de litio (cada pastilla tiene 400mg). En kilogramos, 51.9 kg ¡¡Soy una batería con patas!! Puestas en línea recta, todas las pastillas que he tomado formarían una fila blanca redondeada de 1,5 kilómetros. (1,2 cm de diámetro cada una). 

Tú entiendes mis silencios,
solo tú me subes hasta el cielo,
solo tú eres mi alma y mi inspiración.

18 años después, me canto "Apareces tú" a mí misma. Reaparezco y me agradezco cada día por el camino recorrido en el que sigo intentando aprender a no juzgar(me) ni a etiquetar a nadie. Las personas somos maravillosamente complejas y etiquetarnos nos reduce y nos hace pequeñas.

Doy gracias a la vida por tener familias de sangre y de elección y amistades que me ha acompañado cada día, cada cual a su manera. Gracias también a gente nueva que habéis ido llegando a mi vida, desde 2006, que me habéis cuidado y acompañado en más o menos ratitos de vida. Sois muchas. No os menciono para no dejarme a nadie. 

Si lees este texto y formas parte de mi vida, ¡infinitas gracias por estar ahí!

Si lees este texto sin más, ¡gracias por dedicar tu tiempo a leerme!

Por @pintadejas

He celebrado mi 18 cumple en el mejor lugar posible: Albaola. Selma Huxley, que durante años investigó en diversos archivos del mundo, encontró el lugar donde estaba hundida la Nao San Juan, que se está reconstruyendo en la Faktoria Albaola. Cuando te hundes y tocas fondo, el proceso de reconstrucción es lento, pero ¡hay que intentarlo! Y si cuentas con una red de personas que te acompañan, es más fácil el camino!

jueves, 27 de enero de 2022

Fábula remix 🐦🐘

En un lugar muy lejano había una pequeña laguna a la que se acercaban a beber los animales de la zona. Cierto día, bandadas de colibríes pararon a descansar y a hidratarse para continuar su largo viaje hacia el Sur. Se acercaron a la orilla y el agua comenzó a retroceder misteriosamente 10 centímetros (que en medida colibriana podría ser 2 metros para las personas humanas). Y al cabo de un minuto, otro retroceso. Se sorprendieron y se preguntaban qué pasaría, mientras miraban al agua. Uno de ellos, alzó la vista al horizonte y al otro lado de la laguna vio a un elefante con su larga trompa en el agua y a una manada de elefantes acercándose a beber.

—Creo que sé lo que está pasando —dijo al resto—. Si me lo permitís, voy volando a hablar con la manada para que nos dejen beber primero en calma y que luego continúen ellos.

—Pero, ¿crees que te escucharán? —respondió un joven colibrí.

—No lo sé, voy a intentarlo.

Llegó volando hasta la manada y suspendido en el aire dijo:

—Tenemos sed y al ir a beber, si bebéis al mismo tiempo, el agua retrocede muy rápido y nos resulta muy difícil beber así. Necesitamos tiempo para hidratarnos en calma. Os pedimos que nos dejéis beber primero y después continuéis a vuestro ritmo.

El elefante joven levantado la cabeza del agua dijo: —¿Pero quién eres tú para pedirme eso? Llevamos caminando tres días para llegar hasta aquí. Tenemos muchísima sed. Y... con un zumbido de mi trompa podría lanzarte al otro extremo de la laguna! Solo permitimos a nuestra elefanta mayor que beba la primera, porque es quien nos guía. Así que ¡buscaos la vida!

La sabia elefanta escuchó la conversación y dirigiéndose al joven, dijo: —Ay! ¡Cuánto tienes que aprender! ¿Has esperado tú a que yo bebiera? —El elefante joven agachó la cabeza avergonzado. Y la mayor, se dirigió a toda la manada. —En la naturaleza, todos los seres somos UNA familia. Todos nos aportamos y nos cuidamos. Si yo estoy aquí es gracias a un colibrí. ¿Recordáis que estuve atada a una estaca con una cadena desde que nací? Un colibrí logró que creyera en mí y me animó a usar mi fuerza auténtica para liberarme de la estaca. Por eso, hoy estáis aquí. Así que, dejad de beber ahora mismo y agradeced, ahora y siempre. ¡Claro que sí, colibríes, podéis beber primero!

Mientras, al otro lado de la laguna crecía la tensión al ver que el agua seguía retrocediendo porque el resto de elefantes habían empezado a beber mientras la vieja elefanta hablaba. 

—No le van a escuchar. No le van a hacer caso. Nos vamos a quedar sin agua. Bebamos rápido antes de que la situación vaya a peor. —se decían—.

Uno de los colibríes más ancianos dijo: —¿recordáis aquel incendio que hubo en el bosque hace años?

—Síííííí. ¡¡¡Se apagó gracias a los colibríes!!!

—No exactamente, —dijo el anciano. — Los colibríes hicimos nuestra parte dando ejemplo de que podíamos hacer algo entre todos los animales para apagarlo. Y también buscamos los lugares donde había agua. Pero fueron sus trompas cogiendo tanta agua, como ahora, las que lograron apagar las llamas y devolvieron la paz al bosque. Así que, nos necesitamos y nos cuidamos mutuamente. ¡Que no se nos olvide! Y ahora ¡a beber, que la manada nos espera!

Los colibríes alzaron el vuelo y, antes de continuar su viaje, en señal de agradecimiento a la manada que seguía bebiendo, ofrecieron en medio del agua un espectáculo de cantos y bailes como nunca antes se había visto ni se volvió a ver sobre la laguna.

Moraleja: Para sobrevivir hay que compartir (A.S.L.A.)

Dedicado a todas las personas elefantas-colibríes de mi vida, especialmente a las dos que me inspiraron este relato.


miércoles, 13 de mayo de 2020

Conexión con mi esencia, a través del amor a la naturaleza


Sentir, con todos los sentidos
los (c)olores, sabores, texturas, sonidos...
Sentir las emociones 
y los pensamientos.
Sentirme. Sentirte. Sentirnos.
Sentir que somos UNA energía
en evolución y transformación 🔄.


Vinca en modo hélice. 
Dispuesta a volar.
girando hacia la izquierda, 
desde mi perspectiva, 
hacia la derecha, desde la suya. 

Desde el amor propio 
y desde el amor mutuo, 
enriqueciendo nuestras miradas 
y nuestros 💜🔄💜.



Sin el viento 
y sin 🐝🐝 
no tendríamos alimentos naturales 
(ni vegetales ni animales) 
💚🌏💚


Gracias a todos los seres que polinizan, 
que nos polinizan,
que nos comparten ideas, 
reflexiones, pensamientos.
Gracias a quienes nos sorprenden, 
nos emocionan, nos inspiran, 
nos estimulan, nos retan ...
... a aprender y a comprender(nos).
💚💚💚🌏💚💚💚

jueves, 14 de junio de 2018

Viva la vida... a un mes de los 40

Mientras volvía de mi tour de hoy por Pipaón escuchaba a Rosana. Sus canciones me han acompañado siempre. Canciones fáciles de cantar con acordes de guitarra. Melodías con mucha fuerza y buena onda...

A un mes de mis 40... la verdad es que no puedo más que dar gracias 
y desear seguir viviendo la vida mientras el mundo gira 
y la madre tierra quiera seguir acogiéndonos en su regazo.

 

miércoles, 24 de agosto de 2016

10 años... de superación

Hace 10 años, en la madrugada del 24 de agosto de 2006, después de varios meses con un problema físico (esguince), tensiones mentales, emocionales, sociales y viajes... mi cerebro hizo "crack", así, literalmente.

En aquellos momentos supongo que para las personas que presenciaron mi "brote psicótico" fue un gran palo encontrarme delirando y haciendo cosas de lo más rocambolescas que solo aparecen en los escenarios y en la pequeña o gran pantalla.

Lo más cañero es que con la mala memoria que tengo, todavía recuerdo muchas de esas escenas...

Tras los primeros 12 días de ingreso en la planta de psiquiatría de un hospital (lugar que no recomiendo a nadie y, desde luego, lugar que podría ser más acogedor), llegó un periodo de transición. Vinieron a visitarme mis amistades más cercanas, algo que me hizo muchísima ilusión. Y escribí estas palabras en mi blog. Me ha emocionado releer los mensajes que me dejaron amistades presenciales y virtuales.

La medicación y yo no nos llevábamos bien: demasiados efectos secundarios y sensaciones raras. Tuve otra recaída y esta vez la estancia en el hospital se prolongó casi un mes. Yo solo quería irme de allí, pero no al norte, sino al sur. Más de una, dos y tres noches dormí atada. Las horas se me pasaban mirando el techo de la habitación y la persiana. Muchas mañanas fui incapaz de levantarme por mí misma. Necesitaba los cuidados permanentes de enfermeras para hacer lo más básico (asearme, vestirme...). ¡Qué grandes y qué paciencia la de esas mujeres! Y... ¡qué fragilidad la humana!

Así resumiendo (algún día lo escribiré en formato trilogía): 

  • De 2006 a 2008 estuve hiper-mega-medicada. Lo que hacía a diario era "vegetar": comer, pasear, dormir. No podía leer, no era capaz de seguir una conversación, de concentrarme, de sentir... lo que fuera.
  • A mediados de 2008, Jacint Jordana, mi director de Tesis, contactó conmigo para animarme a escribir un artículo para una revista sobre los contenidos de mi trabajo de investigación. Le dije que con la medicación que tenía no era capaz de leer, de concentrarme... Y él me dijo que, bueno, que lo intentará... Fue uno de mis estímulos/motivaciones principales para volver a tomar las riendas de mi mente (empoderarme, lo llaman ahora). 
  • En mis visitas al psiquiatra le comentaba que quería retomar mi actividad profesional y que con la medicación que tenía no podía concentrarme. Muy poco a poco fuimos reduciendo la medicación (De 7 a 2). Mientras tanto, estuve más o menos un año haciendo psicoterapia.
  • A finales de 2008 volví al norte a hacer vida autónoma sin los cuidados permanentes de mi madre y abuela. 
  • En 2009 comencé a trabajar en un proyecto absorbente, pero a la vez fantástico, en el que aprendí competencias y herramientas que hoy en día me siguen valiendo. Con gente con la que aprendí mucho y me lo pasé también muy bien.
  • El 25 de enero de 2010 defendí mi tesis doctoral. Un logro, ¡todo un logro!. El mayor logro de mi vida profesional. Durante los dos años de medicación/anulación/recuperación dudaba de si podría volver a ponerme con ella y terminarla... La terminé. Pero sentir y expresar emociones, creo que por la medicación, seguía siendo una cuestión pendiente. Lo que vivía, bueno o malo, sucedía así como fuera de mí, en otra dimensión (vamos, como que me resbalaba...)
  • De 2008 a 2013 mis emociones han estado bastante adormecidas. Lo bueno y malo que me sucedía, parecía que estaban en otro plano: yo observaba, pero a distancia. Últimamente noto que me emociono más por lo que vivo, veo, escucho. Disfruto con los pequeños detalles de mi entorno. Sin embargo, siento un molesto hormigueo en mis brazos y piernas, más cuando me voy a dormir. Yo lo achaco a la medicación. He pedido que me hagan pruebas, analíticas, etc… y todo, aparentemente, está bien. Mi psiquiatra me dice que la gente bipolar no se queja de este tipo de dolencias (…).
  • Desde 2009 tengo la medicación mínima, según mi psiquiatra, para que los niveles de litio (ese material de las baterías) se mantengan estables (estabilizador del estado de ánimo) y mis neurotransmisores transmitan correctamente la información a las neuronas. Y así evitarme los subidones o bajones, que caracterizan a las personas bipolares. Tengo un trastorno bipolar y un tratamiento para toda mi vida (dos pastillas de Plenur al día: 1-0-1). Llevo 10 años y así seguiré, por prescripción médica (y no será por las veces que he preguntado cuánto tiempo tengo que seguir...). A menos que asuma el riesgo de dejarla para gestionar mi vida (aviso que asusta: cada recaída empeora la recuperación). O a menos que, con el tiempo, descubran que teniendo una vida equilibrada, una mente tranquila, una alimentación y unas relaciones sanas... es posible vivir sin medicarse (algo bastante complicado de llevar a la práctica a nivel personal y, por otro lado, no creo que publiquen ningún artículo científico con esta "terapia-del-equilibrio-sin.pastillas" porque se le acaba el chollo a las farmacéuticas).
  • En julio de 2016, renové mi carnet de conducir y tras renovarlo en 2007 por 1 año; 2 veces por 2 años, 1 vez por 5 años; y en 2016, con el informe psiquiátrico favorable que indica que estoy estable, me han renovado el permiso... ¡por 10 años! (sí, ya sé que hay gente por ahí con carnet que dice que no se medica...). Parecerá una chorrada-administrativa, pero a mí me pareció otro importante logro. Además, las dos personas que me atendieron me felicitaron y se alegraron (y eso que hasta dentro de 10 años no me verán/cobrarán de nuevo).
  • Solo NO he logrado en estos 10 años donar sangre (no puedo por tomar litio).

Lo que he aprendido:

  • los cuidados son la base de nuestras vidas: familia, amistades, profesionales que cuidan y acompañan son claves para la recuperación, ánimo, motivación...vida.
  • que todo en esta vida puede resolverse: si se quiere, es posible encontrar soluciones, sin darle demasiadas vueltas al tarro, o decidir no hacer nada, ¿por qué no?
  • a ser mucho más humilde y a expresar mucho más mi agradecimiento*
  • a disfrutar con los pequeños grandes regalos de la vida, de la naturaleza, de la gente
  • que mi mente viaja mucho más rápido que mi cuerpo, y está bien
  • que el dolor es una señal que nos avisa: que paremos, que seamos conscientes de lo que hacemos 
  • que hay personas "bipolares" sin medicar :-) 
  • que hay gente, poca, pero con alta toxicidad (detectar, evitar y alejarse lo antes posible)
  • que hay mucha, muchísima más gente que se alegra de verme bien
  • que cada día puedo aprender y superarme
  • seguro que mucho más...

Lo que me gustaría que ofrecieran los sistemas públicos de salud:

Llevo más de dos años trasladando a mi psiquiatra que sería interesante para pacientes bipolares programas de "Paciente Activo" y ella me dice que lo trasladará a las altas esferas. Así que tendré que sugerir directamente en esas esferas esta propuesta (se pasa el tiempo y no obtengo respuesta...). Creo que medica(liza)r ayuda, pero no es suficiente. El entorno que nos sostiene (familia, amistades, pareja), la motivación, la ilusión, las ganas de ser, de tomar conciencia y de sentir no vienen en cajas de medicamentos. Veo a mi alrededor gente sobremedicada, anulada; y gente que tiene subidones y bajones de estado de ánimo y parece, se denomina o la denominan "bipolar" sin serlo médicamente hablando.
Actualización: El Programa Paciente Activo está abierto a cualquier persona con una "enfermedad crónica" y/o personas cuidadoras de pacientes con enfermedades crónicas. Y la vocación del programa no es hacer grupos por dolencia, sino por zonas geográficas.
* No cito a nadie, para no dejarme a nadie. Muchas gracias a todas las personas que me conocéis desde siempre. Y gracias también a quienes me habéis conocido después de mi "renacimiento". Como alguna de vosotras me decía hace 10 años, espero que mi experiencia sirva para aprender a tomarnos la vida con más calma, relajo, disfrutando de lo que nos encontramos por el camino y desechando las toxicidades que perjudican nuestras saludes. ¡Nos vemos en las calles y en las redes!

Cambio y superación: la vida misma