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sábado, 7 de mayo de 2022

África Aznar Moriones in memoriam

Ilustración: Myriam Cameros Sierra

Qué relativo es el tiempo, ¿verdad? Hay personas que te conocemos desde hace más o menos tiempo. Desde que naciste, desde que fuiste al instituto o a la Universidad. Desde que viviste en Donosti, en Iruña, o en Gasteiz. De salidas al monte o en bici. Del trabajo, de la formación de autodefensa feminista, o del Máster de Igualdad. De editar en Wikipedia, de encuentros de saberes, o de verte un par de veces. En cada una de nosotras, has dejado una huella personal e intransferible. 

Hace 4 años nos vimos por primera vez en el Centro Cívico Salburua. Eras la única de las convocadas al Encuentro que no conocía. Nos intercambiamos los correos. Llevabas poco tiempo en la ciudad y me pediste información. Comenzamos a escribirnos algunos mensajes. Y, poco a poco fue creciendo nuestra amistad.

Volviste a este Centro Cívico a escucharnos cantar, pero no pudiste entrar a esta sala porque la llenamos. ¡Te sorprendió que una coral pudiera atraer a tanta gente!

Hoy volvemos a llenar este lugar para recordarte. Queremos agradecerte el tiempo, las vivencias, las reflexiones que has compartido con cada una de las personas que estamos hoy aquí. Estás en nuestro corazón y en nuestro recuerdo cada vez que algo (una persona, una conversación, una canción, un libro, una risa, una injusticia, una fecha señalada en el calendario...), algo nos recuerda a ti.

Gracias por todo lo que hemos vivido contigo. Gracias por el enorme legado que nos dejas. Nos duele mucho que te hayas ido tan pronto. Y ahí estamos, en la montaña rusa emocional del duelo, tratando de aceptar lo sucedido. Recordarte, sentirte y hacer realidad tu deseo de relacionarnos desde el buen trato, con una misma y con las demás personas, creo que es la mejor manera de tenerte presente cada día de nuestras vidas. 

Con todo nuestro cariño, este homenaje es para ti y para las personas que te AdMirAMOS.

Maite zaitugu, África!



África Aznar Moriones in memoriam
7 de mayo de 2022 | 12:00 horas
Salón de Actos del Centro Cívico de Salburua 
Vitoria-Gasteiz

lunes, 28 de junio de 2021

Despedida relativa

Para mí, (casi) todo es relativo. No hay (casi) nada absoluto.

El tiempo, es relativo. 3 años y un mes de amistad, pueden parecer una vida. 1 minuto corriendo, parecerme eterno. O, un mes de sufrimiento, una eternidad insoportable.

Los dolores, los miedos, los sufrimientos, las inseguridades, la vida, la muerte… son relativas. Para cada persona, en cada momento vital, pueden significar algo diferente.

No soy nadie para juzgar la manera de sentirse, de vivir, de relacionarse, de cuidar, de acompañar, de tomar decisiones, de morir… de nadie. Con conocerme y comprenderme a mí misma cada día algo mejor, y con centrar mi energía en aquello que creo que merece mi amor, mi tiempo y mi alegría, tengo más que suficiente. 

Amarilla de mi vida, gracias por aparecer en mi vida y por todo lo que hemos compartido juntas durante estos 3 años. 

Gracias por tu arquiternura emocional, por hacerme bucear en mi interior y por animarme a darle un sentido emocional y emocionante a mi vida, que me acompañarán siempre. Y, ha sido un placer acompañarte a ver la naturaleza y el mundo exterior con una mirada diferente y divergente…

Estarás en mí cada día, en mi manera de mirar, de sentir, de escuchar, de abrazar, de acariciar. Te tendré presente cada vez que me relacione con un ser: siempre desde el buen trato (por ahora sigo haciendo una excepción con los mosquitos). 

El tiempo que me quede por esta tierra, trataré de practicar cada día la reciprocidad en mis relaciones. Para ti, “Harreman” (tomar y dar) siempre ha sido una preciosa palabra. En euskera, significa relación. Siempre deseabas que formara parte de tu manera de relacionarte con otras personas: tomar y dar, desde el respeto, desde el buen trato y de manera recíproca, sin que nadie esté sobre nadie, sino junto a, o con alguien...

Deseo que encuentres tu camino, libre al fin. Desde donde estés, Principita, ya nos iluminas con tu luz y nos irradias con tu energía. Eres una estrella, en alguna de las muchas familias de galaxias amorosas que nos protegen y nos guían. Hasta pronto, amarilla de mi vida!


viernes, 9 de abril de 2021

Los juegos construyen formas de relacionarnos #EroticemosElBuenTrato

He empezado a escuchar esta interesante charla de Ana de Miguel en un parque, viendo como una niña y un niño jugaban chutando con el pie un balón contra la pared, a modo de futfrontón, primero una y luego otro, durante minutos, sin cansarse y siempre alternando los chutes.

Atardecer en el parque. Foto: África
Ayer mi amiga África nos contaba que estaba sentada en un banco (de otro parque, de una ciudad y de un barrio de clase media/alta) con la intención de observar las flores, las copas de los árboles y oír los pájaros...cuando, de repente, desvió su atención hacia unas criaturas de unos 10 años que corrían y jugaban. En un momento dado, se sentaron para jugar. En el juego, tenían que elegir qué hacer con otras tres criaturas de su clase. Si era un chico, le decían nombres de chicas. Si era una chica, le decían nombres de chicos. ¡¡Atención con las opciones!!: follar, casarse o matar a esas chicas o chicos.

He mirado en Internet y un posible origen de este jueguecito podría ser este: Decide si tener relaciones, casarte o matar a estos famosos y te diremos si eres un Jedi.

Me gustaría saber dónde nacen estos juegos, con qué objetivos, y cómo romper las cadenas de trasmisión o darles la vuelta a tratar bien-cuidar-amar a otros seres y a lo que nos rodea.

Supongo que opciones como tratar bien, cuidar, amar, no tienen gancho lúdico... Y supongo que tampoco se les ocurrió pensar que a fulanita o a fulanito les podía gustar menganita o menganito. Eso sí, la "igualdad" en el juego parece que existe: tanto chicas como chicos pueden elegir follar, casarse o matar.

Y pienso que: 

  • Ojalá sean excepciones.
  • Ojalá la "ficción" del juego no trascienda a la vida de carne y hueso.
  • Ojalá el buen trato a las personas, la naturaleza, los bienes públicos y comunes sean víricos...

Volviendo a la charla de Ana de Miguel, ¿Qué modelos de relaciones transmitimos las personas adultas a las criaturas? ¿Qué referentes relacionales tienen las criaturas en sus familias, en los medios de comunicación, en Internet, en sus personas influencers? 

¡No es nada nuevo! A lo largo de la Historia ha habido preocupaciones similares. Ana de Miguel en su charla plantea una tipología de amores desde el siglo XIX al XXI que van desde el pasional, el compañero o racionalista, el amor de camaradería, el amor libre de los años 60 o el amor líquido de la posmodernidad.

Así que, cada cual, con nuestras circunstancias y nuestras incongruencias, que vivamemos como podamos, como deseemos, o como nos lo permitam♾s... 💜💛💚

jueves, 20 de agosto de 2020

QUERER y AMAR no significan lo mismo || vía El Principito


—Te amo —le dijo el Principito.
—Yo también te quiero —respondió la rosa.
—Pero no es lo mismo —respondió él, y luego continuó— Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de compañía. Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos reconocemos carentes. 

Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en silenciosa compañía. Es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como pareja, padre, madre, hermanx, hijx, amigx y saber que en el tuyo hay un lugar para mí. 

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar.

—Ya entendí —dijo la rosa. 
—No lo entiendas, ¡vívelo! —dijo El Principito—.


jueves, 25 de junio de 2020

Sobremedicalizar nuestra salud... para cronificarno$, no para sanar

Hace unos días en Facebook vi una imagen y una publicación que me impactó de Marta Plaza Fernández, a quien sigo desde hace un tiempo en sus artículos, testimonios, reflexiones y propuestas para repensar nuestra salud mental, desde las personas, y no desde el lucro de las industrias farmacéuticas en los sistemas capitalistas y patriarcales.



Sanar es muy diferente a medicalizar nuestra salud (diagnosticar, etiquetar, medicar, cronificar)
Sanar lleva tiempo y requiere de muchas ganas:
* Sanar por dentro (autoconocimiento, gestión emocional...)
* Sanar por fuera (espacios, tiempos, relaciones sanas...)

Y siempre, con apoyo, amor, acompañamiento, que todo lo.cura. Sin avasallar, permitiéndonos ser como somos, con derecho a equivocarnos y a cambiar de opinión.

Sanar, 
cerrar ciclos, 
sentir emociones, 
sentir compasión, 
superar dificultades, 
amarse a una misma...

Sembrar y plantar nuevas relaciones
con una misma y con el entorno.
Sentir el presente.
Honrar el pasado.
Y saber que las mierdas vividas
pueden ser abono para el presente y para futuro
si aprendemos a identificar lo que nos hace daño
y evitamos que nos vuelva a afectar.

lunes, 26 de agosto de 2019

Recuerdos de agosto

Alcornoque en La Campiña
Hasta que mi abuela Manoli vivió en su casa del campo (aprox 2004), los meses de verano los pasaba allí, en mitad de unos canchales, sin cobertura y hasta mediados de los ochenta sin luz, sin agua, sin baño, sin tele. Para mí ir allí era desconectar de la ciudad y conectar con la naturaleza, con mi lado más "silvestre". Era "un juego" divertido. Luego, regresaba a la "civilización" y durante las primeras semanas mi madre ponía carteles en casa con el texto "Hablar bajito" para que mi tono de voz se adaptara de nuevo a la vida en un piso. Este verano he descubierto que personas de, más o menos mi edad, han vivido hasta inicios del siglo XXI, en la península ibérica, sin luz, sin agua, sin gas, cada día. Para ellas no era nada divertido, al contrario: se cuestionaban por qué tenían que vivir en esas condiciones, cuando a escasos metros de su casa (en mitad de una finca), las personas tenían acceso a servicios esenciales (agua, saneamiento, energía...).

Recuerdo cómo mi abuela me contaba que mi abuelo y sus amigos cuando fumaban (tabaco de liar principalmente), apagaban muy, muy bien la colilla y la guardaban para que no hubiera incendios. El campo era su vida. Hoy en día, hay muchos intereses económicos en juego para que ardan los campos y, desde luego, son intereses que nunca tienen en cuenta a las personas que viven junto a las plantaciones de eucaliptos, pinos... o junto a los bosques quemados.

Campos alaveses

Recuerdo el olor de la sandía, que mi abuela con sus manos rompía junto a la esquina de la pared de la alberca y nos comíamos como si la corteza fuera un cuenco y la carne de la sandía el líquido rojo más preciado en una mañana calurosa de agosto. El olor, color y sabor de esas sandías no se me han olvidado nunca. Y, de vez en cuando, cuando como sandía, revivo esos momentos en el rincón paradisiaco lleno de vida, en la huerta de mi abuela.

Viva la Vida (Frida Khalo, 1954) - Ver fuente

Este agosto pensaba pasarlo tranquilamente en Vitoria-Gasteiz, sin salir más que los días de fiestas, que intento huir siempre que puedo... Sin embargo, fueron surgiendo varias propuestas viajeras a las que no pude resistirme: Alsacia y Selva Negra (tour en coche), Lusitania (tren hotel + coche), Las Merindades y Álava (furgo)...

Alsacia: arquitectura y viñedos

Disfruté muchísimo con la compañía y también con los lugares, los desconocidos, en los que estuve hace 20 años de Erasmus (sin tanta gente de turisteo), a los que intento regresar siempre que puedo, y esos espectaculares que tenemos al lado de casa pero desconocemos.

Calçada portuguesa: obras de arte por los suelos

Vistas desde Puentedey a las montañas de Las Merindades (Burgos)

Uno de esos tantos lugares que me encantan para parar un rato y desconectar es la Taberna La Era. Cuando entras y descubres su Menú de VIDA... ya todo lo demás que te encuentras te hace sentir bien...


Y otro de los ingredientes a añadir para un menú de VIDA que nos siente bien, es hacer de cualquier lugar en el que nos encontramos un paraíso, para disfrutarlo con una misma y con las personas que nos enaMORAn cada día, por lo que son y por lo que nos hacen ser cuando estamos con ellas o las recordamos :-)


Y cada día, estemos donde estemos, un nuevo amanecer y atardecer nos esperan. 


Aunque los atardeceres, mirando a Marvão, siguen siendo mis preferidos.

miércoles, 14 de febrero de 2018

#Mikrotexto | Del romántico al compañero hay un trecho

Fuente: Elaboración propia
A Luis los atracones navideños, las discusiones cuñadiles sin sentido, ese aparentar felicidad… le superaban. Pero por su amada Helena…

Se vistió con la ropa nueva que ella le compró para la ocasión. Se echó el perfume que ella le regaló, respiró profundamente mientras se peinaba frente al espejo y se dirigió a la casa de la familia de Helena.

Su padre cocinaba y le reclutó para que le ayudara mientras Helena y su madre ponían a caldo a la prima Konstanza, quien por enésimo año excusaba su presencia a las comidas de Navidad, pero siempre invitaba a desayunar y a dar un paseo matinal por cualquiera de los recorridos y sendas del Anillo Verde de la ciudad.

—Pero ¿de qué va esta Konstanza? ¿Después de cenar, tomar unas copas y trasnochar hasta las mil, a desayunar a las 8 y pasear con el frío que hace?— decía Helena.

Luis escuchaba la conversación mientras su padre le adoctrinaba —Si quieres tener a Helena en el bote, es necesario que le sorprendas con tus encantos y tus dotes culinarias—.

Durante la cena, no dejaron de hablar y Luis casi no tuvo oportunidad de meter baza porque los temas de conversación en la mesa no le interesaban ni una pizca. Las botellas de vino se iban secando mientras Luis bebía agua del grifo. Luis se iba vaciando también a medida que sentía que poco o nada pintaba en ese entorno. Helena se dirigió a él en varias ocasiones con piropos como —¡venga Luis, no seas tan muermo!—. Luis no sabía dónde meterse.

Al despedirse, Luis se llenó de amor propio, miro a los ojos que durante tanto tiempo le habían querido decir tantas cosas y le dijo ­—Gracias Helena. Nuestra relación ha sido un aprendizaje para mí porque me ha hecho descubrir quién soy y qué deseo. Deseo sentirme protagonista de mi vida, no un apéndice u objeto decorativo de postureo de nadie. La de hoy ha sido la peor comida de Navidad de mi vida porque en lugar de agradecer, alegraros y disfrutar con quienes estábamos en la mesa; las conversaciones eran para poner a parir a cualquiera de vuestra familia por pura envidia. Te deseo lo mejor a ti y a tu familia. Espero que tú hayas sido feliz estos 5 años. Te pido disculpas si te decepciono, pero ya no puedo más. No deseo continuar con nuestra relación. Que te vaya bien y hasta siempre—.

Helena se quedó bloqueada sin poder reaccionar. Enseguida su madre y su padre fueron a consolarla —¡Tranquila, princesa! ¿Ves? Ya te dijimos que Luis no era tu tipo. ¡Ya encontraremos a tu media naranja!—.

Luis desayuna, pasea, se ríe, aprende, cuida, sufre, sueña, (...) vive desde la siguiente mañana con la compañera de la república interdependiente de su vida: Konstanza, quien ya no tiene que excusarse más para asistir a las comidas familiares.
Que viva el amor compañero y el compañerismo amoroso 
(Coral Herrera Gómez)
Fuente: Basotxerri, 2015 en Wikimedia Commons