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lunes, 31 de julio de 2023

Vemos las cosas como somos, no como son

Campo de cereal en la Llanada Alavesa

Hace unos días, yendo en coche por la Llanada Alavesa, me fijé en los campos de cereal. Ya habían cosechado y hecho las alpacas, casi todas, redondas. Y de la tierra, volvían a salir brotes verdes. La estampa me pareció muy bonita...

Unos días después, mi maestra del agro, me dijo que la estampa podía ser chula, pero que esa era una mala señal: significaba que, tras las granizadas y tormentas de las últimas semanas, la cosecha iba a ser muy escasa, además muchos granos se habían caído de las espigas y estaban rebrotando. Que seguramente la mayor parte del cereal tendría un seguro y algo podrían recuperar, pero que la ganadería lo notaría a medio plazo, con la falta de paja, y de cereal para la alimentación. Seguramente excusa perfecta para asumir, una vez más, una subida en los precios. 

Así que, mi mirada neo-rural bucólica, se encontró con la realidad del medio rural, 100% dependiente de la naturaleza y de diversas piezas en juego. Unas lluvias y granizadas semanas atrás, causaron pérdidas en la cosecha.

Y, también pienso, cuál será la valoración de las semillas que han germinado, han dado fruto, y su fruto vuelve a germinar en la misma tierra. Hoy en día, en muchísimos casos, las semillas cultivadas no vuelven a la misma tierra que vio nacer a sus ancestras, así que tiene que ser una suerte para ellas...

En fin, que no vemos las cosas como sino, sino como somos, con nuestro contexto, necesidades, mochilas y expectativas del momento... Mañana, podrán ser otras. Y estará bien!


+1 anécdota escuchada ficcionada

Caminaba junto a un mar verde de cereal que se mecía con el viento. Tras dos días de lluvias, aproveché la tregua para salir de la casa rural en la que me había retirado unos meses a escribir. Me encanta estar en contacto con la naturaleza. Me inspira. Y ese olor a tierra mojada, me carga las pilas. A lo lejos vi a una pareja parada, mirando también al cereal. Me detuve a su lado a contemplar el paisaje y les dije:

- ¡¡Muy buenos días!! ¿Qué? ¿Disfrutando del espectáculo de este mar de cereal?

- ¿Disfrutar? Estamos viendo los daños que ha hecho la lluvia en el cereal para dar parte al seguro.


Y un poco de rollo...

Durante la carrera, formé parte de la asociación EDROS, de Sociología y Ciencias Políticas, en el campus de Leioa de la UPV/EHU. El nombre de la asociación, venía de poliEDRO... Una figura geométrica con diversos lados. Y así es la realidad, poliédrica y compleja, y cada vez más. Hay distintos puntos de vista, distintos intereses y muchas tensiones en juego. La verdad (lo bueno, lo malo, lo correcto, lo incorrecto) no suelen existir. Suele haber, casi siempre, distintos puntos de vista. A la gente politóloga nos gusta hacernos siempre esta pregunta ¿Qué intereses prevalecen? Y así, jugamos a ponernos diversas gafas para formular hipótesis de qué intereses y de quién, están en juego, quiénes ganan, quiénes pierden (win-lose) o si se ha llegado a acuerdos y pactos (win-win)... 

Y cuantas más personas y testimonios escuchemos, mayor comprensión podremos tener de esa complejidad y mejor podremos intentar hacer encaje de bolillos para dibujar las aristas diversas de ese poliedro, de ese problema, de ese conflicto, de esa necesidad... y así, intentar descubrir quiénes pueden hacer qué, con qué recursos, dónde y cuándo... para darles respuesta.

Hexecontaedro pentagonal, extraído de Wikipedia

Dedicado a todas las personas que me ayudan cada día a amplificar mi mirada 🔭

jueves, 27 de enero de 2022

Fábula remix 🐦🐘

En un lugar muy lejano había una pequeña laguna a la que se acercaban a beber los animales de la zona. Cierto día, bandadas de colibríes pararon a descansar y a hidratarse para continuar su largo viaje hacia el Sur. Se acercaron a la orilla y el agua comenzó a retroceder misteriosamente 10 centímetros (que en medida colibriana podría ser 2 metros para las personas humanas). Y al cabo de un minuto, otro retroceso. Se sorprendieron y se preguntaban qué pasaría, mientras miraban al agua. Uno de ellos, alzó la vista al horizonte y al otro lado de la laguna vio a un elefante con su larga trompa en el agua y a una manada de elefantes acercándose a beber.

—Creo que sé lo que está pasando —dijo al resto—. Si me lo permitís, voy volando a hablar con la manada para que nos dejen beber primero en calma y que luego continúen ellos.

—Pero, ¿crees que te escucharán? —respondió un joven colibrí.

—No lo sé, voy a intentarlo.

Llegó volando hasta la manada y suspendido en el aire dijo:

—Tenemos sed y al ir a beber, si bebéis al mismo tiempo, el agua retrocede muy rápido y nos resulta muy difícil beber así. Necesitamos tiempo para hidratarnos en calma. Os pedimos que nos dejéis beber primero y después continuéis a vuestro ritmo.

El elefante joven levantado la cabeza del agua dijo: —¿Pero quién eres tú para pedirme eso? Llevamos caminando tres días para llegar hasta aquí. Tenemos muchísima sed. Y... con un zumbido de mi trompa podría lanzarte al otro extremo de la laguna! Solo permitimos a nuestra elefanta mayor que beba la primera, porque es quien nos guía. Así que ¡buscaos la vida!

La sabia elefanta escuchó la conversación y dirigiéndose al joven, dijo: —Ay! ¡Cuánto tienes que aprender! ¿Has esperado tú a que yo bebiera? —El elefante joven agachó la cabeza avergonzado. Y la mayor, se dirigió a toda la manada. —En la naturaleza, todos los seres somos UNA familia. Todos nos aportamos y nos cuidamos. Si yo estoy aquí es gracias a un colibrí. ¿Recordáis que estuve atada a una estaca con una cadena desde que nací? Un colibrí logró que creyera en mí y me animó a usar mi fuerza auténtica para liberarme de la estaca. Por eso, hoy estáis aquí. Así que, dejad de beber ahora mismo y agradeced, ahora y siempre. ¡Claro que sí, colibríes, podéis beber primero!

Mientras, al otro lado de la laguna crecía la tensión al ver que el agua seguía retrocediendo porque el resto de elefantes habían empezado a beber mientras la vieja elefanta hablaba. 

—No le van a escuchar. No le van a hacer caso. Nos vamos a quedar sin agua. Bebamos rápido antes de que la situación vaya a peor. —se decían—.

Uno de los colibríes más ancianos dijo: —¿recordáis aquel incendio que hubo en el bosque hace años?

—Síííííí. ¡¡¡Se apagó gracias a los colibríes!!!

—No exactamente, —dijo el anciano. — Los colibríes hicimos nuestra parte dando ejemplo de que podíamos hacer algo entre todos los animales para apagarlo. Y también buscamos los lugares donde había agua. Pero fueron sus trompas cogiendo tanta agua, como ahora, las que lograron apagar las llamas y devolvieron la paz al bosque. Así que, nos necesitamos y nos cuidamos mutuamente. ¡Que no se nos olvide! Y ahora ¡a beber, que la manada nos espera!

Los colibríes alzaron el vuelo y, antes de continuar su viaje, en señal de agradecimiento a la manada que seguía bebiendo, ofrecieron en medio del agua un espectáculo de cantos y bailes como nunca antes se había visto ni se volvió a ver sobre la laguna.

Moraleja: Para sobrevivir hay que compartir (A.S.L.A.)

Dedicado a todas las personas elefantas-colibríes de mi vida, especialmente a las dos que me inspiraron este relato.


jueves, 2 de julio de 2020

Teoría y práctica de la comunicación no violenta

TEORÍA
Hace más o menos un año, regresando de un fantástico fin de semana en Hospitalet del Infant (cuidado si solo os dicen "Hospitalet", porque podéis terminar en el de Llobregat... y hasta en Barcelona, buscando sus largas playas...), vivimos una lección práctica vital, de un aprendizaje teórico que escuchamos un rato antes, sobre la comunicación no violenta.

Nos contaban que entre las habilidades y competencias para prepararse para ir de cooperante, se encontraba la comunicación no violenta. Uno de los aprendizajes que más le había fascinado a la futura cooperanta por su utilidad, sencillez y potencialidad para llegar a las personas de manera asertiva, manteniendo la calma y mostrando las necesidades propias y qué se le pide a las demás personas.

Las claves de esta técnica/método aparecen en esta imagen:

Este artículo resume muy bien el libro La comunicación No Violenta (1988) del Doctor Marshall B. Rosemberg, creador en los años sesenta de este proceso de comunicación y mediación que ayuda a las personas a intercambiar la información necesaria para resolver conflictos y diferencias de un modo pacífico (vía wikipedia).

PRÁCTICA
Pues bien, volviendo a casa, en la carretera, un coche nos adelantó y nos hizo señales para que parásemos en el arcén. En nuestros imaginarios aparecieron distintas creencias y miedos de lo más variados: quieren atracarnos, vamos a llamar a la Policía, no vamos a salir del coche, no vamos a bajar la ventanilla...

Del coche, que aparcó delante, salió el conductor, se acercó a mi ventanilla y me pidió que la bajara. Y comenzó a decirnos:

  1. Habéis hecho un adelantamiento sin mirar por el espejo retrovisor, justo íbamos adelantando mi mujer y yo. Nos habéis hecho dar un volantazo para no chocarnos y casi nos salimos de la carretera.
  2. Hemos sentido que nos matábamos.
  3. Nos gustaría que no nos vuelva a suceder.
  4. ¿Podríais tener más cuidado la próxima vez?

Me quedé tan paralizada que solo pude decirle "lo siento muchísimo". Ahora que lo pienso, tendría que haberme bajado del coche, pedirle disculpas a él y a su mujer, haberle preguntado sus nombres y agradecerles, de alguna manera, su entereza y su calma para comunicarnos una acción tan inconsciente y peligrosa por mi parte. Desde entonces, cada vez que me monto en el coche y miro por los espejos, recuerdo al chico bajándose del coche dirigiéndose a nosotras... y les deseo que estén bien y les agradezco la lección.

El chico no tenía rasgos peninsulares. Y su educación y manera de estar en el mundo, clarísimamente estaban por encima de la media de la gente que pega bocinazos e insulta en las calles y en las carreteras cuando alguien comete un error, como si fueran perfectas...

¡Una gran lección inolvidable, como el acero!