Mural del IMVG, 2009
Fidelitas (ciudadanía) Victoria (ciudad)
y Fraudulentus (corrupto) en juego
Hace unos días me compartieron este chiste, que me han dicho que es viejísimo, pero no lo conocía.
- Buenas, quisiera matricularme en Ciencias Políticas. - Muy bien, coja un sobre. - Ah, pero...¿ya se empieza con esto? - Son los formularios de la matrícula, ¡idiota!
De no ser conocida nuestra carrera en España, a ser la carrera del 15M, la de la gente tertuliana de vanguardia y a vincularse con la corrupción.
Para mí Ciencias Políticas (y de la Administración) es la mirada "normativa" al deber ser de la práctica política, que no partidista. En cualquier caso, las llaman "ciencias"... pero las personas tomamos decisiones basándonos más en creencias, emociones o intereses que en datos o siguiendo un método científico.
Vivimos en un contexto "cultural" con bastantes lagunas en cuanto a poner en valor lo público se refiere. Cuando se ponen de acuerdo izquierdas y derechas para privatizar servicios públicos, porque -nos lo vendieron así- lo público es ineficiente y lo privado es mucho mejor, es que el poder no está en los parlamentos, sino en los consejos de administración de las élites económicas de siempre.
Y, como me dijo una vez alguien a quien aprecio mucho, después de estudiar Ciencias Políticas, tendría que haber hecho Veterinaria, porque hay personas que se dedican "profesionalmente" a algo que debiera ser un servicio público, y para ellos no lo es, que son menos humanas que muchos animales. Personas que profesionalmente se definen como "políticas", personas que quieren vivir de ello y seguir trepando (inventándose títulos académicos o cualquier otro halo de grandiosidad...) para terminar pasando por puertas giratorias y sentarse en sillones de consejos de administración de empresas (a quienes se han hecho favores mutuos) con sueldazo y pensionaza asegurada.
Politóloga: (gracias al 15M está superado que no somos ni podólogas, ni políticas, ni políglotas) persona que analiza la política en alguna o en todas sus facetas y dimensiones (sistemas electorales, partidos políticos, élites políticas, comportamiento político, gestión pública, administración pública, políticas públicas, relaciones intergubernamentales... y muchos más temas...)
Política: arte de resolver conflictos de intereses sobre los bienes comunes para facilitar la convivencia en una comunidad (desde lo más cercano y pequeño -concejo-, pasando por ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autonómicos, estados, uniones de estados... lo más alejado a las personas). La política es un servicio para mejorar la convivencia. La política no es una profesión. La política sirve para resolver problemas, no generar más. Si se crean más sin resolver los problemas que hay, tendremos que hablar de intereses partidistas.
Políticos/as: personas que representan a la ciudadanía, están a su servicio y llegan a acuerdos para hacer leyes y elaborar políticas que den respuesta a necesidades. Sus decisiones y pactos trascienden legislaturas y colores partidistas (a quienes logran esto les suelen llamar "estadistas" o "personas con visión estratégica...").
Intereses partidistas: práctica habitual de políticos/as que sirven a un partido o a intereses económicos (hilos que les mueven) o a su bolsillo. En numerosísimas ocasiones, se utiliza la expresión "la política es corrupta" para referirse al juego de representantes políticos/partidistas, que no resuelven problemas, generan más, imponen sus intereses partidistas y hacen intercambio de cromos (o regateo de bazar) al nivel que sea para lograr alcaldías, financiación, aprobar presupuestos, etc...
Idiota: persona no interesada por los bienes comunes, sino por su interés partidista (obviamente, el tipo del chiste que piensa en sobr€$).
Republicana: persona con interés en los asuntos públicos (en latín: res publica) que considera que todas las personas somos iguales, que no tiene que haber gente con privilegios de realeza, nobleza... y muchas cuestiones más. Hoy, 14 de abril, se recuerda la proclamación de la II República española. ❤️💛💜
Me encanta recorrer los mercados de fruta, de verdura, de productos ecológicos y artesanos de las ciudades y de los pueblos. Gentes que producen y/o comercializan, que aman la tierra y la cuidan, cada vez con más dificultades, trabas, requerimiento, permisos...
Últimamente veo remodelaciones de diseño en mercados, con firmas y cadenas de comercios que operan en distintas ciudades/países y que se han especializado en "franquiciar" servicios que antes ofrecían personas del pueblo, del barrio. Parece que ahora los mercados están de moda y mi sensación es que ahora están al alcance de quienes tienen dinero, generándose nuevas brechas sociales.
La gente sin recursos come comida industrial empaquetada y plastificada por empresas multinacionales, frutas y verduras perfectas que no saben a nada y que han viajado miles de kilómetros en cámaras frigoríficas; alimentos comprados en establecimientos comerciales y supermercados de empresas multinacionales con parking gigante, horario amplio e iluminación artificial que hace que todo brille y parezca perfecto. El personal que trabaja en estos establecimientos, desmotivado por falta de cuidados por parte de la dirección y que, a su vez, dedica lo justo a cuidar del "género".
Debo tener alguna deficiencia mental o visual. Pero no resisto en esos lugares más de 10 minutos. Me genera mucho stress ver tantos productos, tantas marcas, tantos colores...
Me encantaría:
que en mi ciudad/provincia las tierras de cultivo produjeran alimentos ecológicos para venderlos en mercados de verdad (de alimentos, no de diseño!).
que hubiera una red de establecimientos (pequeño comercio, bares, cafeterías...) que compraran esa materia prima a menos de 20km del lugar de producción/consumo.
que hubiera comedores (universidades, sociales, en empresas...) que sirvieran esos alimentos procesados de manera slow y con cariño.
Creo que nuestra alimentación y calidad de vida mejoraría notablemente. ¿Cómo te suena? ¡A mí genial!
Sin embargo las tendencias y los acuerdos internacionales promocionados por los lobbies de las empresas multinacionales van por otro lado: barrer para ellas > lograr más beneficios como sea.
Los acuerdos del TTIP, de los que tan poco se habla, perfilan un futuro de dominación de multinacionales de la alimentación, la energía, las telecomunicaciones, las farmacéuticas a las que los gobiernos les dan/deben favores (y promesas de sillones y sueldazos).
Anota en tu agenda: El 18 de abril salgamos a las calles, porque el TTIP es un tratado con unos acuerdos antidemocráticos que benefician a multinacionales y convierten a las personas en meras consumidoras, afectadas y sostenedoras de un sistema neoliberal de producción y de consumo que atenta contra la naturaleza.
Espero y deseo que en el ámbito local y cercano en el que vivo, se adopten medidas de protección, defensa, cuidado, aprovechamiento sostenible y ecológico de los recursos de nuestra madre naturaleza, y se ponga a las personas en el centro de la acción pública.
La VERDAD y la OBJETIVIDAD no existen (aunque religiones, doctrinas políticas, económicas o medios de comunicación de masas han ido construyendo, a lo largo del tiempo, verdades que responden a intereses determinados).
No hace mucho, Virginia Imaz nos comentaba que en la vida se puede optar por: querer tener siempre la razón; o querer ser feliz... Y que, en general, no son compatibles.
Así que, personalmente intento escuchar, preguntar, tratar de comprender (aunque a veces sea muy complicado) las razones por las que determinadas personas piensan/actúan de determinada manera. Aunque, en general, es mejor invertir las energía en cuestiones más gratificantes... Quizá por eso para tantas personas sus mascotas sean sus más fieles amigas.
Me encanta la actitud de Sócrates, quien con su mayéutica y su ironía socrática "solo sé que no sé nada", daba en el clavo, hace casi 2500 años. Y es que no se puede saber nada con absoluta certeza, incluso en los casos en los que creemos estar seguras. A nuestro alrededor hay prejuicios (y estereotipos) con "verdades" sobre lo bueno/malo que se han ido construyendo por quienes tienen el poder (religioso, político, económico, mediático...) y quieren seguir teniéndolo.
Me gusta Noa, su música, sus letras, su puesta en escena... La vi actuar en el WOMAD de Cáceres hace unos pocos años, y me pareció una mujer con mucha energía y capacidad de conectar con las personas. No sé mucho de su vida, pero sí lo suficiente como para saber que es una persona comprometida con la paz y el diálogo en su tierra. Ni me imagino lo difícil que tiene que ser para personas con cierta relevancia (que se posicionan en contra de la línea oficial del poder/religión) hacer equilibrio/malabarismos entre lo que pueden/deben hacer/decir para tender puentes entre visiones enfrentadas e interesadas que hacen que el conflicto entre Israel (dominante) y Palestina (dominado) se mantenga a lo largo de tanto tiempo sin poner fin a tanto dolor, muerte, horror y terror.
Un grupo de artistas vascxs escribieron a Noa una carta abierta para pedirle que, con claridad, tomase una posición sobre tres cuestiones en favor del respeto a los Derechos Humanos, claves para la "supervivencia" del pueblo palestino, que con el paso del tiempo ha visto su población y su territorio arrasado por las incursiones/genocidio israelí: fin del régimen de Apartheid,
fin de la ocupación y garantizar el derecho al retorno de lxs refugiadxs.
Noa, a su vez contestó con una carta en la que explicaba su posición. Pero su respuesta y explicaciones resultaron insuficientes, poco precisas y muy ambiguas para quienes apoyan la causa Palestina, y tienen un amplio conocimiento del conflicto (no sé si desde el terreno o desde la distancia). Por el casco viejo de Vitoria-Gasteiz había pancartas con una fotografía de Noa; juegos de palabras en euskera (voy con el pueblo palestino) y una frase "Yo no bailo al ritmo del Apartheid". Se organizó una Kalejira desde el centro de la ciudad hasta Mendizorrotza, lugar del concierto para denunciar el genocidio de Israel y reclamar una Palestina libre. Tras el concierto, se publicó una nueva respuesta a la carta abierta de Noa por parte del colectivo EH-Palestina Sarea, analizando varios de los párrafos de la carta de Noa y precisando con datos la falta de concreción y ambigüedad de las respuestas de la artista israelí. Lo que desconozco es si el colectivo decidió reunirse presencialmente con Noa durante su estancia en Vitoria-Gasteiz para poderse escucharse mutuamente, algo que ella proponía en su carta y que me pareció una gran oportunidad para poder mirar a la cara y comprender mejor.
¡¡Lo que la humanidad podríamos conseguir si nuestra creatividad, conocimientos y motivaciones se orientaran hacia construir juntas, a partir de lo que nos une (con importantes dosis de humildad)!! En lugar de destruir "verdades" para imponer con arrogancia y prepotencia otras "verdades" y continuar en el mismo modelo de quita-y-pon, destruyendo y reconstruyendo que tantos beneficios electorales, económicos, vocacionales, etc... aportan a una minoría (élite, casta, dominantes).
Fui al concierto de Noa. No vi disturbios en Mendizorrotza, ni caen bombas a 200 metros de mi casa, como sí sucede en el caso de Noa, sus compatriotas y las personas que viven en Palestina. Noa leyó un manifiesto para volver a dejar clara su postura (descafeinada y poco comprometida para quienes apoyan la causa Palestina). Para mí suficientes. Dichas desde el corazón. Y con una valentía y fuerza que ya quisiera yo para mí... Disfruté muchísimo con su voz, sus músicos acompañantes, su habilidad percusionista y su amable manera de explicar en spanglix cada canción. Miguel Poveda tuvo también unas palabras de reconocimiento para Noa. Y recordaba una frase que le había escuchado. Era algo así como que ojalá las madres del mundo pudieran dormir tranquilas por la noche porque sus hijas e hijos están bien.
Creo que nos iría mucho mejor como especie (humana) si, en lugar de (pre)juzgar y criticar sistemáticamente, hiciéramos el esfuerzo de interesarnos, informarnos y ponernos cada día, durante unos minutos, en la piel de una persona que contribuye al diálogo, la paz y los Derechos Humanos en cualquier rincón del mundo donde la violencia se justifica para dominar a personas que por sexo, raza, religión, orientación sexual, diversidad funcional, etc... son consideradas objetos, seres menos valiosos a quienes dominar, seres que no debieran existir sobre la faz de la tierra, etc...
Y, sinceramente, creo que también nos iría mucho mejor si las decisiones importantes (a cualquier nivel) se tomaran con el fin último de garantizar que todas las madres del mundo pudieran dormir tranquilas por la noche porque sus hijas e hijos están bien.
Esta frase de Noa, curiosamente, no la interpreté en el sentido (vaya, dice mujeres en lugar de decir hombres y mujeres = corresponsabilidad). Fui más allá. Las madres siempre han cuidado, cuidan y sostienen las vidas, en general. Los padres "guerrean" en la empresa, en el campo de batalla, en los espacios de poder... En lugar de pensar en "corresponsabilidad" en el modelo productivo actual (capitalismo/neoliberalismo) pensé en: ¿cómo sería una sociedad (barrio, pueblo, ciudad, región, estado...) donde las decisiones se tomasen para cuidarnos y garantizar la sostenibilidad de nuestras vidas?
Queremos romper techos de cristal en sistemas cuyos cimientos son machistas, excluyentes y se basan en la dominación y en el consumo (más que en la colaboración y en la creación colectiva).
Por eso, me parece interesante construir con nuevos cimientos, con cielos abiertos y con diversas miradas de personas (mujeres, hombres, trans... jóvenes, adultxs, mayores) nuevas reglas del juego y nuevas estructuras más abiertas y flexibles, en las que las personas estemos en el centro y decidamos juntas qué somos, qué necesidades resolvemos... sin sumisión a una empresa, una institución (familia, grupo, ciudad, estado) u otras personas.
Me quedo con madres. Bueno, mejor, me quedo con personas que cuidan y sostienen vidas; más que con jefas (pocas) o jefes, de la institución u organización que sea, que actúan con valores y principios excluyentes, que ordenan eliminar personas (literalmente o echándolas de la plantilla de su maquinaria productiva porque son costosas, molestan o no rinden lo suficiente) y que recortan derechos y reconocimientos laborales y sociales, porque, según listísimos organismos económicos, es lo que toca hacer para mantener el statu quo, el nivel de desarrollo y de productividad que mantenga el "bienestar"... Vamos, nuestro actual sistema neoliberal y consumista, al que no le interesa que usemos gafas para analizar, comprender y poder deconstruir el guión de esta película en la que consumimos y nos consumen con sutiles mecanismos de sumisión.
Así que, hoy en día, la insumisión sigue siendo fundamental para identificar y rechazar la dominación por la fuerza y por el consumo. Afortunadamente, sabemos (aunque hayamos olvidado o nos hayan hecho olvidar) que hay otras muchas maneras de (buen) vivir, de ser una, dos, o más... si conseguimos ser conscientes y llegamos a comprender qué es lo que queremos ser y construir juntas.
Una de las asignaturas que recuerdo con cariño de la carrera de Ciencia Política y de la Administración es "Sistemas electorales" (¡¡qué chollo estudiar la carrera con Internet!!). A pesar de los pesares, las arquitecturas e ingenierías electorales, las campañas, los discursos y toda la parafernalia que se pone en marcha en las campañas electorales nunca me han llamado demasiado la atención. Pero es el "núcleo duro" de la disciplina politológica (que no política ni políglota).
Me parece mucho más apasionante quiénes toman decisiones, quiénes intervienen en la elaboración, puesta en marcha y evaluación de políticas y servicios públicos. Sin embargo, "el bacalao se corta" en las urnas. El momento sagrado en el que la ciudadanía se posiciona hacia guatemala o guatepeor.
Afortunadamente surgen voces alternativas piratas, X y primaverales diciendo que podemos!! Y, de esta manera, darle un poco de color y diversidad a los próximos comicios europeos, pero, la verdad es que las instituciones comunitarias, que tantas decisiones fundamentales toman para nuestra vida diaria, nos siguen pareciendo alejadas, poco transparentes y con seres privilegiados que, sin saber muy bien qué hacen, viven divinamente.
Y bien, ¿Qué pasaría si la ciudadanía nos negáramos a participar en procesos electorales donde elegimos a marianonetas y pitufosmachistas que representan a intereses económicos y de lobbies poderosos (que les prometen sillones vitalicios en consejos de administración) y no de las personas de la calle? José Saramago ya escribió un ensayo lúcido sobre qué pasaría si las personas votásemos en blanco...
Hay otras maneras de construir comunidad. Y, concretamente, personas que dicen "no avalar el actual sistema (electoral)" [y que, por tanto, no quieren formar parte el próximo 25 de mayo en las mesas electorales de la "fiesta (envenenada) de la lobbycracia"], en sus calles y en sus barrios están construyendo comunidad junto a y con las personas...
Apoyo la idea de un censo electoral donde sea la ciudadanía quien elija si desea formar parte o no de ese censo, teniendo así derecho a votar y ser votada y deber de participar en las mesas electorales, o renunciando a los mismos derechos y obligaciones.
Y me encantaría que hubiera un censo donde se inscribieran personas que aportan su granito de arena y son útiles para la sociedad presencial y/o virtualmente. Desde luego, la filosofía de Open Data bien podría entrar en censos añejos y sin sentido que sirven a entidades poderosas como las iglesias o los estados para controlar/dominar, en lugar de para facilitar espacios de encuentro, intercambio y ayuda mutua entre las personas.
Desde hace un tiempo participo en el espacio de reflexión colaborativo DoceMiradas. Creo que este proyecto con miradas variadas, es ideal para plantear una aproximación a cualquier tema desde múltiples enfoques, aportando diversos matices y enriqueciendo el debate y la búsqueda de alternativas.
Y es que, vivimos en un mundo complejo, con problemas complejos, donde no existen verdades ni soluciones mágicas. Hoy más que nunca son necesarios marcos de regulación y reglas del juego compartidas, consensuadas, pero también, flexibles y abiertas, que nos permitan a las personas, hombres y mujeres, ejercer nuestras libertades, derechos, obligaciones y responsabilidades para decidir qué queremos y cómo queremos vivir vidas que merezcan la pena ser vividas.
En este contexto “complejo” es difícil gestionar los problemas económicos, sociales, educativos, sanitarios, etc. en un entorno de crisis o agotamiento de modelos tradicionales de desarrollo y de toma de decisiones. Y las opciones del gobierno del Partido Popular son neoliberales, conservadoras y orientadas a privatizar los bienes comunes (no es nada nuevo y es legítima su actuación porque siguen coherentemente su ideología, y millones de personas en este país le dieron su voto).
A una lógica neoliberal y privatizadora no le interesa potenciar el papel de las instituciones públicas en el desarrollo de políticas públicas y servicios públicos (ese discurso tan conocido de que "lo público no es eficaz/eficiente"). Por eso los recortes en financiación de la sanidad, educación, investigación, prestaciones sociales, etc.; la merma de derechos laborales, de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y vidas; y el apoyo a lobbieseconómicos, energéticos o religiosos son, a grandes rasgos, y de una manera muy simplificada, las maneras de gestionar los recursos comunes de las personas del Partido Popular que toman decisiones en este país.
La propuesta de Ley de Gallardón [Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada] es un retroceso en libertades y en garantías para las mujeres. Esta ley busca contentar a actores ideológicos (jerarquía eclesiástica, personas conservadoras, reaccionarias, patriarcales y machistas); y su diseño ha seguido un proceso oscurantista y nada transparente, sin tener en cuenta a las diversas y plurales voces y miradas que vivimos en la sociedad.
La Ley de Gallardón dice que pretende proteger al concebido (nasciturus) y proteger los derechos de la mujer embarazada, pero se recortan las políticas públicas y los derechos sociales. Y habría que reforzar (y mucho) los programas de anticoncepción, educación afectivo-sexual, mejorar la red de escuelas infantiles, ampliar los permisos de paternidad y maternidad (PPiiNA), mejorar la atención a las personas en situación de dependencia, poner en valor (la economía de) los cuidados a las personas… para garantizar lo que supuestamente pretende esta Ley.
Las mujeres seguirán abortando, aunque exista una Ley restrictiva que lo penalice. Las mujeres de familias con recursos y conservadoras lo harán en otros países y en clínicas privadas. Y las mujeres sin recursos, con medios que pondrán en juego sus vidas.
(¡¡Aún!!) Hoy en día, para muchas miradas masculinas y desde los medios de comunicación, empresas de publicidad y de consumo, las mujeres seguimos siendo objetos. Mientras las mujeres no seamos conscientes de nuestros derechos y de lo que otras mujeres han logrado (derecho a votar, a decidir sobre nuestro cuerpo, tener trabajo, estudios, independencia, participar en la vida política y pública, etc.) el recorte de derechos y libertades de las mujeres supondrá el regreso al mundo de lo privado, invisibilizado y alienado de los espacios de toma de decisiones.
Creo que la cortina de humo de la Ley Gallardón puede servir para varias excusas: la primera, para desviar la atención sobre temas importantes en los que su gobierno está tomando decisiones que nos afectarán mucho, y a diario en nuestras vidas (modelo energético, educativo, sanitario, relaciones laborales, etc).
Y la segunda, y más importante "excusa" o, mejor dicho, ventana de oportunidad: para que muchas mujeres nos paremos a reflexionar (individual y colectivamente)sobre qué papel queremos desempeñar en nuestras vidas (lideresas activas, gestoras, administradoras, apagafuegos, sumisas pasivas, NS/NC), informándonos, reflexionando, compartiendo nuestros puntos de vista, enriqueciéndonos con otras miradas y actuando de la manera en la que nos encontremos cómodas para defender los derechos, libertades (y también deberes), que como mujeres y ciudadanas reivindicamos en el espacio público participando en asambleas, manifestaciones, perfomances, firmando manifiestos o recogidas de firmas (Avaaz, Change); y, también, en nuestro ámbito privado.
La mujer decide,
la sociedad respeta,
el Estado garantiza,
y la Iglesia no interviene.
Este contexto que plantea Eduardo García Langarica en su artículo de El Diario Norte y otras muchas personas en sus reflexiones, es el deseable, ya que supone vivir en una sociedad democrática e igualitaria. Pero si aún extraña este enunciado, es porque seguimos viviendo en una sociedad patriarcal donde se impone a las mujeres restricciones (en el ámbito privado y público), y se limita su desarrollo en condiciones de igualdad real. Así que, ¡¡queda mucho por reivindicar, visibilizar, valorar, equilibrar!! Y mucho mejor si lo hacemos desde múltiples y enriquecedoras miradas. Porque cada persona, es única y tiene sus razones y sus motivos.