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jueves, 14 de noviembre de 2024

Más de 50 kilos de litio después, ilusionada por cerrar etapa

Con el acompañamiento de mi nueva (y valiente) psiquiatra, hoy dejo de tomar litio tras 18 años y pico y +50kg de litio metido en mi cuerpo... El camino no ha sido fácil, pero he contado con una red de apoyo incondicional, esencial para sostenerme. En cualquier caso, mi valoración del proceso es positiva: me ha permitido recalcular mis prioridades vitales y ha sido enriquecedor. No sé cómo sería hoy, ni dónde estaría si mi organismo no hubiera dicho "basta" en 2006, pero me siento muy bien conmigo misma ;-)

A partir de 2016 empecé a explorar vías alternativas para sentirme mejor y superar molestias que sentía, tras la negativa de mi psiquiatra de entonces a dejar de tomar litio, con argumentos que no me terminaban de convencer (soy investigadora y preguntona, así que no me sirve que me digan cualquier cosa, y menos "nadie se ha quejado de tus síntomas... será estrés ¿quieres que te recete algo para dormir?"...) 

Me gustaría escribir algo, un poco más elaborado que este, este y este post sobre lo que he vivido estos años. Me servirá para documentar lo que recuerdo de lo vivido (que seguramente no será como lo viví, mi memoria me falla, pero hay momentos que no se me olvidan...). También me servirá para contar con otras miradas y voces que me habéis acompañado durante este tiempo. Y si sirve de inspiración a alguien, fantástico, aunque cada persona tenemos nuestro contexto, proceso, vivencias, circunstancias, necesidades... 

Si te apetece compartir (con nombre o anónimamente) qué recuerdas de mi "hackeo", o qué recuerdas cuando te hablé sobre ello, y si supuso algo para ti, será fantástico contar con tu testimonio. Puedes dejar un comentario en este post o escribirme por correo electrónico. Si en el futuro escribo algo, antes de publicarlo, te lo pasaré para que me digas si quieres que lo incluya o no, con/sin tu nombre.

Un abrazo gigante e infinitas gracias por estar ahí!!!

De celebración, en modo currOcio - Elciego y Sierra de Cantabria al fondo, Rioja Alavesa

viernes, 4 de diciembre de 2020

Rosa Bonheur "La amistad es un afecto divino"

Ayer no sabía quién era Rosa Bonheur... Y hoy me parece increíble que nunca haya oído hablar de ella. La he conocido gracias a Encina Villanueva en una fantástica charla en el Museo del Prado, al hilo de la exposición "Invitadas: Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931)" que el Museo ha organizado para reflexionar sobre el modo en el que los poderes establecidos defendieron y propagaron el papel de la mujer en la sociedad a través de las artes visuales, desde el reinado de Isabel II hasta el de su nieto Alfonso XIII.


Me han sorprendido muchos detalles sobre Rosa Bonheur: su fascinación por los animales, por su anatomía. Me encanta el cuadro de la Feria de los Caballos y el de los bueyes arando en el campo de Nevers

Me ha super encantado su "La amistad es un afecto divino", aunque, la verdad, personalmente hay algunas personas con las que la palabra "amistad" se me queda muy corta...

Y me ha llamado muchísimo la atención su decisión de querer vestir con pantalones, porque le resultaba, obviamente, más cómodo y cómo esta práctica en Francia estaba prohibida... y tenía que ir a la Policía cada seis meses a solicitar un "Permission de Travestissement", firmado por un médico. 

Y no solo eso, sino que se olvidaron de derogar esta ley y hasta 2013 estuvo vigente. 

Vaya tela... 

¡Gracias a Rosa Bonheur y a tantas mujeres que nos abrieron camino a las demás... y a los hombres buenos que las acompañaron y nos siguen acompañando!

Fuente: Commons

lunes, 17 de agosto de 2020

DIXIT, anclajes y recuerdos

Hace años trabajé en una empresa muy especial que, entre otras muchas acciones innovadoras para cuidar a su talento humano, regalaba juegos curiosos a quienes trabajábamos en ella por nuestros cumpleaños. Me regalaron varios juegos. Uno de ellos: DIXIT

Confieso que DIXIT ha estado en mi armario así como 7 años, sin salir. Hasta que una buena amiga me dijo que ¡¡ese juego era fantástico!! Así que este verano ha ido a Salamanca, Valencia de Alcántara y Treviño. Hace unos posts me dio por reflexionar sobre el Tetris y sus múltiples significados y usos (además de ser útil para ordenar armarios o el maletero del coche). Y hoy voy a hacer una lluvia de ideas sobre lo que DIXIT me ha aportado estas semanas:

  • Fascinada con sus ilustraciones. ¡¡Son preciosas!!
  • Imaginar y soñar con otros mundos posibles
  • Descubrir cómo a las personas jóvenes les cuesta menos decir una palabra, expresión... que a las adultas, pero cómo las adultas en varias rondas comenzamos a quitarnos capas de rigidez y liberamos las criaturitas que seguimos siendo...
  • Descubrir que una palabra, estado de ánimo, título de canción o película puede evocarnos cartas diversas, y todas tienen algo que ver con el tema
  • Encontrar frases "comodín" como "Nada es lo que parece"
  • Juego en el que en cada ronda todas las personas participan activamente
  • ... ¿y a ti qué te ha aportado DIXIT?
En una de las partidas de Salamanca, me tocó la carta del ancla. Mi palabra asociada fue "recuerdos". Y sí, estos días de tour por varios lugares he añadido unas cuantas anclas más en forma de canción, lugares, olores... que me recordarán en el futuro el tiempo compartido con personas con las que merece la alegría vivir la vida!

Para tener una explicación sobre qué es un anclaje, este artículo es muy interesante. Y esta escena de la película Ratatouille, es genial para ilustrar el concepto!!

lunes, 26 de agosto de 2019

Recuerdos de agosto

Alcornoque en La Campiña
Hasta que mi abuela Manoli vivió en su casa del campo (aprox 2004), los meses de verano los pasaba allí, en mitad de unos canchales, sin cobertura y hasta mediados de los ochenta sin luz, sin agua, sin baño, sin tele. Para mí ir allí era desconectar de la ciudad y conectar con la naturaleza, con mi lado más "silvestre". Era "un juego" divertido. Luego, regresaba a la "civilización" y durante las primeras semanas mi madre ponía carteles en casa con el texto "Hablar bajito" para que mi tono de voz se adaptara de nuevo a la vida en un piso. Este verano he descubierto que personas de, más o menos mi edad, han vivido hasta inicios del siglo XXI, en la península ibérica, sin luz, sin agua, sin gas, cada día. Para ellas no era nada divertido, al contrario: se cuestionaban por qué tenían que vivir en esas condiciones, cuando a escasos metros de su casa (en mitad de una finca), las personas tenían acceso a servicios esenciales (agua, saneamiento, energía...).

Recuerdo cómo mi abuela me contaba que mi abuelo y sus amigos cuando fumaban (tabaco de liar principalmente), apagaban muy, muy bien la colilla y la guardaban para que no hubiera incendios. El campo era su vida. Hoy en día, hay muchos intereses económicos en juego para que ardan los campos y, desde luego, son intereses que nunca tienen en cuenta a las personas que viven junto a las plantaciones de eucaliptos, pinos... o junto a los bosques quemados.

Campos alaveses

Recuerdo el olor de la sandía, que mi abuela con sus manos rompía junto a la esquina de la pared de la alberca y nos comíamos como si la corteza fuera un cuenco y la carne de la sandía el líquido rojo más preciado en una mañana calurosa de agosto. El olor, color y sabor de esas sandías no se me han olvidado nunca. Y, de vez en cuando, cuando como sandía, revivo esos momentos en el rincón paradisiaco lleno de vida, en la huerta de mi abuela.

Viva la Vida (Frida Khalo, 1954) - Ver fuente

Este agosto pensaba pasarlo tranquilamente en Vitoria-Gasteiz, sin salir más que los días de fiestas, que intento huir siempre que puedo... Sin embargo, fueron surgiendo varias propuestas viajeras a las que no pude resistirme: Alsacia y Selva Negra (tour en coche), Lusitania (tren hotel + coche), Las Merindades y Álava (furgo)...

Alsacia: arquitectura y viñedos

Disfruté muchísimo con la compañía y también con los lugares, los desconocidos, en los que estuve hace 20 años de Erasmus (sin tanta gente de turisteo), a los que intento regresar siempre que puedo, y esos espectaculares que tenemos al lado de casa pero desconocemos.

Calçada portuguesa: obras de arte por los suelos

Vistas desde Puentedey a las montañas de Las Merindades (Burgos)

Uno de esos tantos lugares que me encantan para parar un rato y desconectar es la Taberna La Era. Cuando entras y descubres su Menú de VIDA... ya todo lo demás que te encuentras te hace sentir bien...


Y otro de los ingredientes a añadir para un menú de VIDA que nos siente bien, es hacer de cualquier lugar en el que nos encontramos un paraíso, para disfrutarlo con una misma y con las personas que nos enaMORAn cada día, por lo que son y por lo que nos hacen ser cuando estamos con ellas o las recordamos :-)


Y cada día, estemos donde estemos, un nuevo amanecer y atardecer nos esperan. 


Aunque los atardeceres, mirando a Marvão, siguen siendo mis preferidos.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Privilegios cotidianos

​Cantar a(l) ama(næcer),
y encuentros clan.destinos.

Soñar proyectos,
pensar nombres...
y encontrar manager. 

Sorpresas, utopías, sueños...
sobre Patchwork animados
con reducción en corto.

Regalo personal transferido,
y dedicatoria mágica
que llega al corazón.

Cantar al atardecer,
y a la ducha.

Privilegios
cotidianos.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Brindo, de Soraya Arnelas

🍻🍻
Por las personas, 
por las relaciones,
por los aprendizajes 
que nos ayudan a vivir 
vidas que merecen alegrías 
🍻🍻

(Vídeo grabado en Valencia de Alcántara con gente del pueblo de protagonistas)

lunes, 1 de enero de 2018

#FelizAño2018 || Sin prisas y con muchas pausas!!

Foto: M.M.P.
Deseo que en 2018 vayamos sin prisas 
y hagamos toooodddddaaaas las pausas 
que nos apetezcan en nuestros caminos 🐌

Una pausa⏸en el camino...
... para tomar aire, volver la vista atrás y disfrutar lo andado🎉
... para contemplar amaneceres y/o atardeceres 🌅
... para mirarnos, sentirnos, abrazarnos, cuidarnos 💜
... para respirar, reir, llorar, gritar, cantar🎶


​​
Una pausa⏸en el camino...
... para sentir nuestro cuerpo y nuestra mente 🔦
... para descargarnos de cargas innecesarias y recargar las pilas🔋
... para celebrar los reencuentros y los pasos caminados 👣
... para soñar nuevas rutas y proyectos💚

Un placer vernos, en nuestras pausas 
y en los caminos! 
💜⏸💜

miércoles, 24 de agosto de 2016

10 años... de superación

Hace 10 años, en la madrugada del 24 de agosto de 2006, después de varios meses con un problema físico (esguince), tensiones mentales, emocionales, sociales y viajes... mi cerebro hizo "crack", así, literalmente.

En aquellos momentos supongo que para las personas que presenciaron mi "brote psicótico" fue un gran palo encontrarme delirando y haciendo cosas de lo más rocambolescas que solo aparecen en los escenarios y en la pequeña o gran pantalla.

Lo más cañero es que con la mala memoria que tengo, todavía recuerdo muchas de esas escenas...

Tras los primeros 12 días de ingreso en la planta de psiquiatría de un hospital (lugar que no recomiendo a nadie y, desde luego, lugar que podría ser más acogedor), llegó un periodo de transición. Vinieron a visitarme mis amistades más cercanas, algo que me hizo muchísima ilusión. Y escribí estas palabras en mi blog. Me ha emocionado releer los mensajes que me dejaron amistades presenciales y virtuales.

La medicación y yo no nos llevábamos bien: demasiados efectos secundarios y sensaciones raras. Tuve otra recaída y esta vez la estancia en el hospital se prolongó casi un mes. Yo solo quería irme de allí, pero no al norte, sino al sur. Más de una, dos y tres noches dormí atada. Las horas se me pasaban mirando el techo de la habitación y la persiana. Muchas mañanas fui incapaz de levantarme por mí misma. Necesitaba los cuidados permanentes de enfermeras para hacer lo más básico (asearme, vestirme...). ¡Qué grandes y qué paciencia la de esas mujeres! Y... ¡qué fragilidad la humana!

Así resumiendo (algún día lo escribiré en formato trilogía): 

  • De 2006 a 2008 estuve hiper-mega-medicada. Lo que hacía a diario era "vegetar": comer, pasear, dormir. No podía leer, no era capaz de seguir una conversación, de concentrarme, de sentir... lo que fuera.
  • A mediados de 2008, Jacint Jordana, mi director de Tesis, contactó conmigo para animarme a escribir un artículo para una revista sobre los contenidos de mi trabajo de investigación. Le dije que con la medicación que tenía no era capaz de leer, de concentrarme... Y él me dijo que, bueno, que lo intentará... Fue uno de mis estímulos/motivaciones principales para volver a tomar las riendas de mi mente (empoderarme, lo llaman ahora). 
  • En mis visitas al psiquiatra le comentaba que quería retomar mi actividad profesional y que con la medicación que tenía no podía concentrarme. Muy poco a poco fuimos reduciendo la medicación (De 7 a 2). Mientras tanto, estuve más o menos un año haciendo psicoterapia.
  • A finales de 2008 volví al norte a hacer vida autónoma sin los cuidados permanentes de mi madre y abuela. 
  • En 2009 comencé a trabajar en un proyecto absorbente, pero a la vez fantástico, en el que aprendí competencias y herramientas que hoy en día me siguen valiendo. Con gente con la que aprendí mucho y me lo pasé también muy bien.
  • El 25 de enero de 2010 defendí mi tesis doctoral. Un logro, ¡todo un logro!. El mayor logro de mi vida profesional. Durante los dos años de medicación/anulación/recuperación dudaba de si podría volver a ponerme con ella y terminarla... La terminé. Pero sentir y expresar emociones, creo que por la medicación, seguía siendo una cuestión pendiente. Lo que vivía, bueno o malo, sucedía así como fuera de mí, en otra dimensión (vamos, como que me resbalaba...)
  • De 2008 a 2013 mis emociones han estado bastante adormecidas. Lo bueno y malo que me sucedía, parecía que estaban en otro plano: yo observaba, pero a distancia. Últimamente noto que me emociono más por lo que vivo, veo, escucho. Disfruto con los pequeños detalles de mi entorno. Sin embargo, siento un molesto hormigueo en mis brazos y piernas, más cuando me voy a dormir. Yo lo achaco a la medicación. He pedido que me hagan pruebas, analíticas, etc… y todo, aparentemente, está bien. Mi psiquiatra me dice que la gente bipolar no se queja de este tipo de dolencias (…).
  • Desde 2009 tengo la medicación mínima, según mi psiquiatra, para que los niveles de litio (ese material de las baterías) se mantengan estables (estabilizador del estado de ánimo) y mis neurotransmisores transmitan correctamente la información a las neuronas. Y así evitarme los subidones o bajones, que caracterizan a las personas bipolares. Tengo un trastorno bipolar y un tratamiento para toda mi vida (dos pastillas de Plenur al día: 1-0-1). Llevo 10 años y así seguiré, por prescripción médica (y no será por las veces que he preguntado cuánto tiempo tengo que seguir...). A menos que asuma el riesgo de dejarla para gestionar mi vida (aviso que asusta: cada recaída empeora la recuperación). O a menos que, con el tiempo, descubran que teniendo una vida equilibrada, una mente tranquila, una alimentación y unas relaciones sanas... es posible vivir sin medicarse (algo bastante complicado de llevar a la práctica a nivel personal y, por otro lado, no creo que publiquen ningún artículo científico con esta "terapia-del-equilibrio-sin.pastillas" porque se le acaba el chollo a las farmacéuticas).
  • En julio de 2016, renové mi carnet de conducir y tras renovarlo en 2007 por 1 año; 2 veces por 2 años, 1 vez por 5 años; y en 2016, con el informe psiquiátrico favorable que indica que estoy estable, me han renovado el permiso... ¡por 10 años! (sí, ya sé que hay gente por ahí con carnet que dice que no se medica...). Parecerá una chorrada-administrativa, pero a mí me pareció otro importante logro. Además, las dos personas que me atendieron me felicitaron y se alegraron (y eso que hasta dentro de 10 años no me verán/cobrarán de nuevo).
  • Solo NO he logrado en estos 10 años donar sangre (no puedo por tomar litio).

Lo que he aprendido:

  • los cuidados son la base de nuestras vidas: familia, amistades, profesionales que cuidan y acompañan son claves para la recuperación, ánimo, motivación...vida.
  • que todo en esta vida puede resolverse: si se quiere, es posible encontrar soluciones, sin darle demasiadas vueltas al tarro, o decidir no hacer nada, ¿por qué no?
  • a ser mucho más humilde y a expresar mucho más mi agradecimiento*
  • a disfrutar con los pequeños grandes regalos de la vida, de la naturaleza, de la gente
  • que mi mente viaja mucho más rápido que mi cuerpo, y está bien
  • que el dolor es una señal que nos avisa: que paremos, que seamos conscientes de lo que hacemos 
  • que hay personas "bipolares" sin medicar :-) 
  • que hay gente, poca, pero con alta toxicidad (detectar, evitar y alejarse lo antes posible)
  • que hay mucha, muchísima más gente que se alegra de verme bien
  • que cada día puedo aprender y superarme
  • seguro que mucho más...

Lo que me gustaría que ofrecieran los sistemas públicos de salud:

Llevo más de dos años trasladando a mi psiquiatra que sería interesante para pacientes bipolares programas de "Paciente Activo" y ella me dice que lo trasladará a las altas esferas. Así que tendré que sugerir directamente en esas esferas esta propuesta (se pasa el tiempo y no obtengo respuesta...). Creo que medica(liza)r ayuda, pero no es suficiente. El entorno que nos sostiene (familia, amistades, pareja), la motivación, la ilusión, las ganas de ser, de tomar conciencia y de sentir no vienen en cajas de medicamentos. Veo a mi alrededor gente sobremedicada, anulada; y gente que tiene subidones y bajones de estado de ánimo y parece, se denomina o la denominan "bipolar" sin serlo médicamente hablando.
Actualización: El Programa Paciente Activo está abierto a cualquier persona con una "enfermedad crónica" y/o personas cuidadoras de pacientes con enfermedades crónicas. Y la vocación del programa no es hacer grupos por dolencia, sino por zonas geográficas.
* No cito a nadie, para no dejarme a nadie. Muchas gracias a todas las personas que me conocéis desde siempre. Y gracias también a quienes me habéis conocido después de mi "renacimiento". Como alguna de vosotras me decía hace 10 años, espero que mi experiencia sirva para aprender a tomarnos la vida con más calma, relajo, disfrutando de lo que nos encontramos por el camino y desechando las toxicidades que perjudican nuestras saludes. ¡Nos vemos en las calles y en las redes!

Cambio y superación: la vida misma