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sábado, 24 de agosto de 2024

18 años... ¡e infinitas gracias!

Ruta de las Esculturas y las cascadas de Bogarra. Foto: Aloña, 2024

Hoy cumplo 18 años de mi segunda vida. 

Hace 18 años, mi cerebro hizo "crack". 

Un cúmulo de factores, que venían desde ¿2004? (y una pizca de marihuana en un yogur para evitar que me doliera el pie < explicar esto da para otro post) hicieron que, en agosto de 2006, sufriera un brote psicótico, dos ingresos en la planta de psiquiatría del hospital de Cáceres y, posteriormente, dos años de vida "vegetativa-contemplativa" empastillada a tope.

No sé quién sería hoy, ni dónde estaría si no hubiera tenido aquella crisis vital a los 28 años. Probablemente mi escala de valores y mi actitud ante la vida serían otras. Estaría más metida en la rueda-productiva de hámster. O tal vez no... Nunca lo sabré. Pero le agradezco a la vida la segunda oportunidad que me dio para recalcular mi escala de valores, mis prioridades y, sobre todo, para (re)conocerme mejor!

Mi colapso mental se produjo la noche del 23 al 24 de agosto de 2006. En mi "delirio", una voz me iba diciendo qué tenía que ir haciendo. La petición principal que recuerdo: tenía que conseguir que todo el pueblo de Valencia de Alcántara cantara el día 24 de agosto, fiesta patronal, "Apareces tú", de La Oreja de Van Gogh, para salvar al mundo de la destrucción (¡toma ya!). 

Tras dos ingresos en el hospital, un montón de medicación y dos años prácticamente "vegetando" arropada por mi familia, mis amistades (y Mimi), esenciales para mi recuperación, en 2008 una llamada por teléfono de mi director de tesis para invitarme a escribir un artículo científico, fue mi motivación para decidir que quería retomar mi actividad profesional y pedí a mi psiquiatra de Cáceres reducir poco a poco la medicación. Las 7 pastillas que llegué a tomar en 2007 de medicaciones varias, se quedaron en 2 pastillas de litio/plenur en 2009.

En septiembre de 2006, tras mi primer brote y salida del hospital escribí un post que cuatro años después (y tras un segundo brote aún peor) tuvo una segunda parte en 2010. Dos posts de cambio de rumbo vital. Afortunadamente, 18 años después, sigo dándole gracias a la vida cada mañana, por darme la oportunidad de respirar, de poder levantarme por mí misma de la cama, y por poder disfrutar de un nuevo día!

Al cumplirse una década de mi "hackeo" pregunté a mi psiquiatra de Vitoria por la posibilidad de retirar el litio. Notaba molestias corporales (dificultades para dormir debido a hormigueos, palpitaciones por el cuerpo, dolores musculares en brazos, incremento de peso, hipersensibilidad a ruidos, luces, olores...) que yo achacaba al stress, pero también a la toma de litio. Mi psiquiatra-biologicista no me recomendó dejar de tomarlo. "Las recaídas son peores". Esa frase-sentencia, me asustó. He tenido una recaída y estar en el hospital en las condiciones en las que estuve, no se lo recomiendo a nadie (<< esto da para varios posts propositivos para pensar alternativas más dignas de cuidados, que atar a la gente a la cama o super empastillarla para que no moleste).

Mi psiquiatra me decía que otros pacientes no manifestaban esos malestares (en general la gente toma más de 2 pastillas y más medicaciones que el plenur-litio, y presiento que ni sienten ni padecen...). Me decía que dejara de pensar en mis molestias y que se me pasarían. Que mi problema era que no tenía conciencia de enfermedad y por eso pensaba en retirar el litio... De manera que, viendo que por ahí no tenía posibilidades de dar respuesta a mis malestares, decidí abrir otras vías de exploración. Por deformación profesional, soy investigadora y me gusta leer, conocer y tener diversos puntos de vista, tener más ingredientes de análisis y luego, si puedo, cocinarme mi propio guiso.

Estas son, resumidamente, las ventanas que he ido abriendo desde 2016 que me han permitido conocer teorías, prácticas y personas que me han permitido mejorar mi conocimiento sobre mí misma (no he venido al mundo con libro de instrucciones, y aunque lo tuviera, seguramente no lo leería, soy más de ensayo-error ;-). Está claro que hacer este viaje no es fácil. Nuestros recursos son limitados, nuestra necesidad de conocer, aprender, cambiar, evolucionar es diferente; y cada persona priorizamos nuestras necesidades y recursos como podemos en cada momento. ¡Y está muy bien!

  • Ruta por la medicina convencional: 
    • Psiquiatra-biologicista: puntualmente eficiente para seguimiento de analíticas y preocupada por mis bajos niveles de litio, con intención de subirme la dosis (a lo que yo no estaba dispuesta). Podía recetarme ansiolíticos para relajarme y dormir bien (¡no gracias!). Sin mucha gracia que me acompañara una amiga a la consulta porque puede dejar de ser mi amiga en el futuro...
    • Neuróloga: Me dio varios golpecitos y me dijo que estaba estupenda. Tecnología neurológica de última generación!! Me dijo que si se me dormía un brazo durante tres días, que entonces fuera. 
    • Médica de cabecera: Realizadas todas las pruebas posibles desde lo que la medicina convencional puede aportar. 
      • Diagnóstico: Posible hipersensibilidad química múltiple (intolerancia a químicos, alimentos…)
  • Proceso de trabajo personal:
  • Abrir conversaciones:
    • con personas que toman o han tomado litio
    • Zoroa, grupo virtual de apoyo mutuo de Bilbo, invitada por Cristina Barcala

Lo habitual es creer y confiar en profesionales, sin cuestionar lo que nos dicen, porque para eso "prescriben", no "recomiendan, proponen, sugieren". Pero, en mi caso, no conseguía comprender por qué había tanta resistencia a que dejara de tomar litio. ¿Por qué no era posible ver qué pasaba sin tomarlo, y si no va bien la cosa, restablecer el tratamiento? Eso sí, si hubiera querido ser madre, mi psiquiatra biologicista, me habría cambiado el litio por otro tratamiento...

Me ha sonreído el espejo hoy,
me he decidido a levantar la voz.
Me he despedido a mis fantasmas hoy
y me he gustado tal y como soy,

A finales de julio de 2024 tenía cita con mi psiquiatra. No recordaba que tenía una nueva. Y pensé que sería una consulta rutinaria de esas en las que, a veces, tienes la sensación de perder el tiempo. Me escuchó con mucha atención mi relato resumido, haciéndome preguntas para asegurarse de comprender bien lo que le contaba, mirándome a los ojos. Y al terminar, le dije algo así "a tus compañeras anteriores les he preguntado desde 2016 si podía dejar de tomar litio. En ambos casos me han dicho que no conviene, así que no sé si ahorrarme la pregunta". Me miró a los ojos y me dijo que si esa era mi decisión, que estaba dispuesta a acompañarme en mi proceso haciéndome seguimiento telefónico y presencial para ver cómo me encontraba durante la retirada paulatina. Y si noto que no me encuentro bien, volver a tomarlo. 

No me podía creer lo que estaba escuchando. Alguien que no me conoce de nada, en la primera cita, tras escucharme, se atreve a dar ese paso que para otras compañeras era algo imposible. Aluciné con su valentía y con su confianza en mí, en mi relato, y en mi proceso de autoconocimiento. Le pregunté si conocía otros casos de personas con trastorno bipolar que hubieran retirado el litio. Su respuesta fue que, según mi relato, mi evolución y mis antecedentes, mi diagnóstico/etiqueta de trastorno bipolar no le encajaba. Si su hipótesis (y también la mía, pero a la que renuncié reivindicar, porque si no mi psiqui-biologicista me decía que no tienes "conciencia de enfermedad") se confirma, habré estado medicada (por si acaso) con una medicación que no es necesaria. Lo sabremos si cuando retiremos el litio, me sigo encontrando bien al cabo del tiempo...

A veces la ignorancia es mejor que saber mucho de un tema (sobre todo de salud, de política, de economía...). Pero hay personas y momentos en los que necesitamos conocer(nos) para encontrarnos mejor y para encajar o desencajar piezas:

En los sujetos sanos que no toman litio, las concentraciones en sangre son tan bajas que prácticamente están libres de efectos psicotrópicos, sin embargo, al administrarles litio a estos sujetos sanos, se ha informado de un estado disfórico subjetivo, indiferencia, astenia, ligero deterioro de la función mnésica global e hiporeactividad al ambiente y por último alteraciones neurofisiológicas en el electroencefalograma. Lamentablemente aún no se cuenta en el medio psiquiátrico con predíctores clínicos, bioquímicos o funcionales que puedan utilizarse como ayuda en el diagnóstico de la depresión y por ahora, la herramienta más útil y vigente que tenemos a la mano sigue siendo la clínica. Fuente: Morla, 2003

Mi psiquiatra biologicista seguramente no se leyó este artículo científico. Yo sí, allá por 2016 cuando comencé con el proceso de Teoría U aplicada al cambio personal. Y mis síntomas encajaban con mis molestias y malestares. Ella tampoco se molestó en indagar. "Ansiolítico para que puedas dormir" y listo. Casi siempre... ¡¡hay alternativas!! Solo hay que tener tiempo, ganas, dinero, deseo de cambio para explorarlas.

Y yo solo quiero entregarme
comprenderte y cuidarte
darte mi corazón.
Quiero que llegues a ser
mi alma y mi intención
mi vida y mi pasión
mi historia de amor.

Todas las personas sufrimos crisis vitales. A todas las personas la medicación nos puede venir bien (durante un tiempo). Todas las personas necesitamos contar con personas de confianza con las que sacar los nudos que llevamos dentro.

Lo que no me parece justo es que nos "cronifiquen" los malestares y las enfermedades porque hay una farmafia que hace su negocio cronificando las etiquetas asignadas con tratamientos varios que, por un lado "curan" o "estabilizan enfermedades", y por otro lado, con sus efectos secundarios, te fastidian otros órganos (para los cuales también hay trata.mientos, que realimentan en bucl€...). Lo que cada vez se cuestiona más es que nos parcheen con respuestas individuales (medicalización, terapias...) problemas que son estructurales (malestares organizacionales, inseguridad laboral, pobreza, violencia de género...). Los síntomas y las crisis, son íntimas y políticas (entramos en crisis con TODA nuestra historia, no solo por desajustes biológicos: qué cambios son necesarios a nivel personal y estructural para lograr bienestares y bienseres). Las personas evolucionamos y cambiamos cuando llegamos a nuestro nivel máximo de tolerancia al sufrimiento. En cada persona, este nivel es uno. En mi caso, mi tolerancia al sufrimiento innecesario, cada vez es menor...

Es importante cuestionar lo que damos por sentado, por seguro, por inamovible. Lo que ayer funcionó o era, hoy puede que no. ¡Todo cambia! ¿Cómo es que los diagnósticos/etiquetas sean para toda la vida? ¿Qué intereses prevalecen en este determinismo? ¿Tal vez los intereses farmafiacéuticos?

Desde el 11 de diciembre de 2006 al 24 agosto de 2024 (6,466 días) he tomado aproximadamente 12,932 pastillas, en 129 botes. Me he metido al cuerpo 51.972.800 miligramos de carbonato de litio (cada pastilla tiene 400mg). En kilogramos, 51.9 kg ¡¡Soy una batería con patas!! Puestas en línea recta, todas las pastillas que he tomado formarían una fila blanca redondeada de 1,5 kilómetros. (1,2 cm de diámetro cada una). 

Tú entiendes mis silencios,
solo tú me subes hasta el cielo,
solo tú eres mi alma y mi inspiración.

18 años después, me canto "Apareces tú" a mí misma. Reaparezco y me agradezco cada día por el camino recorrido en el que sigo intentando aprender a no juzgar(me) ni a etiquetar a nadie. Las personas somos maravillosamente complejas y etiquetarnos nos reduce y nos hace pequeñas.

Doy gracias a la vida por tener familias de sangre y de elección y amistades que me ha acompañado cada día, cada cual a su manera. Gracias también a gente nueva que habéis ido llegando a mi vida, desde 2006, que me habéis cuidado y acompañado en más o menos ratitos de vida. Sois muchas. No os menciono para no dejarme a nadie. 

Si lees este texto y formas parte de mi vida, ¡infinitas gracias por estar ahí!

Si lees este texto sin más, ¡gracias por dedicar tu tiempo a leerme!

Por @pintadejas

He celebrado mi 18 cumple en el mejor lugar posible: Albaola. Selma Huxley, que durante años investigó en diversos archivos del mundo, encontró el lugar donde estaba hundida la Nao San Juan, que se está reconstruyendo en la Faktoria Albaola. Cuando te hundes y tocas fondo, el proceso de reconstrucción es lento, pero ¡hay que intentarlo! Y si cuentas con una red de personas que te acompañan, es más fácil el camino!

jueves, 16 de abril de 2020

Confinada, privilegiada e inspirada: ayer y hoy

Desde el comienzo de la cuarentena el 13 de marzo (en Alicante) hasta el 16 de abril (en Gasteiz) no he podido querido escribir nada en mi blog. Bueno, realmente, es el primer post que escribo en mi blog este año. Necesitaba digerir lo que he estado viviendo estas últimas semanas. He leído mucho, he escrito mails y telegrams, he hablado por teléfono y por videoconferencia. He pasado por las diversas fases de shock, no puede ser, esto es un montaje, sentir impotencia, aceptar la situación y tratar de ver posibilidades que esta ventana inoportuna nos ofrece para cambiar a nivel personal y colectivo.

Durante estos días, mis rutinas de persona privilegiada, que tiene una casa y recursos suficientes para permitirse el lujo de quedarse en casa sin tener que ir físicamente a trabajar, han sido sencillas: he intentado cuidarme:
  • físicamente: dormir bien, alimentarme bien, tomar el sol desde casa (no me gusta nada pero necesito vitamina D) y hacer algo de ejercicio (audios de Feldenkreis, en Instagram con Dina o por Internet); 
  • emocionalmente (intentando estar tranquila, no viendo la televisión, incorporando humor del bueno y risas conmigo misma, familia y amistades; viendo amanecer/atardecer, mirando al cielo; sembrando y experimentando en mis macetas con el subidón que me produce ver cómo salen unas calabazas, patatas, girasoles y algunas semillas más que ya no recuerdo qué son; editando biografías de mujeres en Wikipedia, descubriendo a sufragistas filipinas cañeras y a otras mujeres pioneras en distintos ámbitos, ¡que es un chute de energía!
También he trabajado virtualmente algo… y he aprovechado para leer mucho en papel, en pantalla y ver algunos cortos (El vendedor de Humo, Alternative Math…), alguna que otra película y documentales (HUMAN, Sé natural: Alice Guy Blaché, El Enigma Agustina, Las Sinsombrero…).

Ayer, 15 de abril, fue el día más intenso, hasta el momento, de este tiempo en el que tengo el privilegio de vivir confinada y clausurada entre las paredes de mi casa.

Desde la mañana, el día prometía. Risas con la señorita De la Torre ante el mensaje inspirador del día de Myriam Artola. Subidón con la propuesta de Celia Heras de organizar un nuevo encuentro de saberes y sabores cuando podamos salir.

Primer día que decidía ser “subversiva” e ir más allá de las tiendas de barrio de mi calle para aventurarme a ir a un supermercado a por productos de primera necesidad (para una persona privilegiada occidental).

Primer día que contemplaba el cielo en 360º, las flores de los árboles, las plantas exuberantes del camino. El olor de las lilas me teletransportó a la huerta de mi abuela.

Primer día que sentía la presión de mantener la distancia de seguridad en un super, en el que todo el mundo, menos yo, iba con mascarilla. Me quedé con el mensaje de lavar bien las manos, evitar el contacto con boca, nariz, ojos… y dejar el material de protección para personas sanitarias y gente que realmente lo necesita. Y en ello sigo hasta que me obliguen a lo contrario.

Primer día de conversación cara a cara con una persona que ha perdido a su pareja estos días, que ha sentido que ha muerto de pena y de tristeza al no ver a su familia en la residencia durante más de dos semanas. Que no se ha ido en paz de este mundo al no saber por qué no iban a visitarla... ¡Qué duro! ¡Qué inhumano!

Primer día de conversación de más de una hora con una persona recién jubilada que ha trabajado toda su vida en la sanidad pública… que estaba bastante impactada con todo lo que está pasando, con la falta de previsión, con la falta de información veraz, concreta, efectiva… frente a mensajes contradictorios, bulos, ruido mediático… que generan schock, incertidumbre, cabreo, desasosiego, intranquilidad…

Y primer día que sacaba dinero con un plástico de una máquina, privilegiada de mí, y meto la gamba en el super al enseñar una tarjeta de puntos de la competencia. Creo que fue el momento cómico de la mañana con las risas de la cajera y de la vigilante de seguridad, quien, muy amable, me ayudó a organizar mi compra lo antes posible para dejar sitio a la siguiente de la cola (a 2m de distancia). Les di las gracias y les dije que llevaba un mes sin salir de mi barrio y que, además, los super me estresan y prefiero comprar en el pequeño comercio…

Paro. Respiro… y regreso a mi barrio actual, del barrio de toda la vida donde vivo estas primeras veces...

A las 14:00, uno de los regalos más bonitos de estos días confinados: conocer a Manana, gracias a Andone. Una mujer con 80 años que sigue dando clases de piano y estos días se cita con su alumnado por videoconferencia. Conocer personas así, me pone, me da vidilla, me muestra que hay infinitas maneras de ser y de hacer las cosas!!

Por la tarde, otro auto-regalo: emocionarme mientras terminaba de montar un vídeo para el cumpleaños de alguien muy especial en mi vida en los últimos años. Yo la llamo “mi madre de elección”. Hay personas que nos vienen por defecto. Hay otras, que las elegimos. Todas son importantes en nuestra vida. Me cuesta llorar. Me cuesta emocionarme. Ayer, recordar momentos, viajes, risas con mi gran familia (la de sangre y la elegida) lo consiguió.

Y el que yo pensaba que sería el último regalo del día, fue ver a mi hermana de elección. Me encantó. La vi radiante. No creo que nunca las pantallas ni la realidad virtual superen a la realidad 3D en presencia cara a cara. Ayer, con ella, el lenguaje de las miradas no me bastaba. Y, esto no se puede decir, pero nos besamos, abrazamos y achuchamos de estrangis, yo por miedo a que alguna persona balconazi nos delatara o por miedo a que nos multaran, no por temor a pillar un virus. Ella, sin miedo a la multa porque no estaba poniendo en peligro a nadie. Fue, hasta el momento, uno de los mayores placeres del confinamiento! Sé que el distanciamiento social es necesario para evitar la propagación multiplicadora del virus, al menos, eso nos están contando y yo (aún) me lo sigo creyendo... Pero hace unos días me recordaban que cuando apareció el SIDA, al principio la gente no se acercaba a otras personas por miedo a contagiarse y estas personas vivieron estigmatizadas muchos años hasta que el tema se fue aclarando y se fue facilitando información clara y precisa, que creo que nos sigue faltando con el COVID-19 (lo siento, me niego a llamar a UN virus en femenino como dicen la OMS y la RAEncia refiriéndose a LA enfermedad). 

Antes o después, vamos a morir. Quizás resulte muy bestia lo que voy a decir, en un momento en el que han fallecido tantas personas por la pandemia COVID-19, pero, si pudiera elegir, preferiría morir tras haberme llenado y manchado de abrazos y de besos impregnados del virus del amor, del cariño, y de la humanidad, que vivir púlcramente protegida para no contaminarme con el miedo, la incertidumbre y el temor constante a contagiarme. Nunca sabremos cuántas personas están muriendo de tristeza, pena, soledad por no poder tener compañía… 
Mi pronóstico hasta el momento: 
  • Pulcritud 1 - 0 Cariño 
  • Protocolos 1 - 0 Humanidad

Y como comenzó mi día de ayer, voy acabando. 
Estoy hasta el TOTO:
  • De políticxs que hablan de guerra, toman decisiones militarizantes, no son capaces de ir todxs a UNA (hacer POLÍTICA, en lugar de partidismo) para dar respuestas ágiles, creativas, resolutivas a esta emergencia sanitaria y, yendo más al origen del problema, de emergencia climática. Generan más problemas que respuestas, nos mantienen en la incertidumbre. Así NO! No tiene ningún sentido, a menos que estén representando papeles impuestos por las siguientes de la lista (que no pagan, ni de lejos, los impuestos que debieran…)
  • De las grandes empresas y de las del IBEX, la banca, las empresas de recursos públicos privatizados y de las grandes fortunas familiares que, desde el desarrollismo franquista, se lucran caiga quien caiga
  • De medios de comunicación carroñeros e irresponsables que en lugar de difundir información precisa, útil, esperanzadora… infunden miedo e incertidumbre con informaciones contradictorias
  • De personas que usan recursos que no necesitan, quizás no sepan ponerlos ni quitárselos con seguridad pero sí saben tirarlos al suelo. Véase, en este contexto, guantes y mascarillas.


Pido PERDÓN A: 
  • Las personas a las que no les llegan los recursos necesarios para vivir con dignidad por el egoísmo de quienes vivimos con privilegios y la ausente justicia social redistributiva
  • Las personas que se están sintiendo solas, abandonadas, ninguneadas, utilizadas
  • Las personas que se han ido de este mundo sin poder despedirse de su familia
  • Las personas que han perdido a seres queridos y no han podido despedirse como hubieran deseado. Un acto de reparación social es más que necesario.

BRAVO, GRACIAS y UN RECONOCIMIENTO A:
  • Todas las niñas y niños que están en casa sin poder salir (esta parte iría en "PERDÓN") por enseñar muchas lecciones a las personas adultas con las que vivís. Quizás, una de las más importantes, que estar tiempo y sentirse queridas y seguras, es lo más valioso (pista para reorganizar escala de prioridad€s consumistas adultas)
  • Todas las personas que están cuidándose para cuidar a las demás
  • Todas las personas que nos cuidan: produciendo alimentos de la tierra, transportándolos, vendiéndolos en mercados, a domicilio, a las personas que trabajan en los supermercados (¡menuda paciencia estos días!), a las que nos cuidan en los centros de salud y hospitales
  • Todas las personas que han puesto en marcha y participan en iniciativas sociocomunitarias que están surgiendo para dar respuesta vecinal y ciudadana a las necesidades que se presentan: desde materiales, hasta de acompañamiento y de cuidados
  • Y un reconocimiento más que necesario a las madres, abuelas, tías, primas… que nos han cuidado y nos siguen cuidando (por obligación del patriarcado, más que por “amor” o por deseo propio). Ojalá los cuidados se valoricen, socialicen, comunitaricen, redistribuyan entre todas las personas que habitamos los hogares, primero, por justicia, porque no es justo que las tareas de la casa no se compartan. Y segundo, porque ser una persona “inútil funcional” en la vida es muy triste... Parte del currículo educativo de este confinamiento podría haber ido por ahí, por aprender a ser personas autónomas en el cuidado personal y corresponsables en el hogar… Lo lanzo como propuesta curricular para futuros confinamientos de emergencias climáticas que estén por llegar... 
  • Y otro reconocimiento a las trabajadoras en los hogares que hacen labores esenciales para la vida de las personas que viven en ellos, arriesgando sus vidas y en unas condiciones laborales injustas
Mensaje en una de las torres de Salburua. ¡Gracias por cuidarte/nos!

Crisis en griego y en latín significa cambio. Desde luego, lo que estamos viviendo puede ser una oportunidad para cambiar, tanto a nivel personal, como colectivo. Y cambiaremos, ¡vaya si cambiaremos! Lo hacemos a diario para adaptarnos y para superar dificultades. Otra cuestión es si el cambio será para redistribuir mucho mejor que hasta ahora las ganancias y las pérdidas (económicas, pero no solo, también las emocionales y vivenciales que dan VALOR a la vida, como por ejemplo, conectarnos con personas con merecen la alegría, o, LOS CUIDADOS, esos que nos sostienen cada día, sin darnos cuenta cuando tenemos salud o tenemos cerca personas duendæs que hacen que todo funcione...).

Y, ¡se me olvidaba! 
Antes de apagar las pantallas y de cerrar los ojos, el día de ayer terminaba con este texto >>> 
que a su vez, me llevó a un artículo, que me pareció otro gran regalo, más en los tiempos que vivimos: Reflexiones sobre vivir y morir, de Elisabeth Kubler Ross. Interesante tenerlas en cuenta...

Todo cambiaTodo fluye. Carpe diem!

Gracias a las BELLAS personas subversivas, que, desde los márgenes, al límite de "lo legal" (que no suele ser lo más justo), hackean sistemas mentales y organizativos, nos muestran que hay muchas luces entre las sombras, y nos inspiran para lograr nuestros sueños, con su ejemplo de vida.


miércoles, 24 de agosto de 2016

10 años... de superación

Hace 10 años, en la madrugada del 24 de agosto de 2006, después de varios meses con un problema físico (esguince), tensiones mentales, emocionales, sociales y viajes... mi cerebro hizo "crack", así, literalmente.

En aquellos momentos supongo que para las personas que presenciaron mi "brote psicótico" fue un gran palo encontrarme delirando y haciendo cosas de lo más rocambolescas que solo aparecen en los escenarios y en la pequeña o gran pantalla.

Lo más cañero es que con la mala memoria que tengo, todavía recuerdo muchas de esas escenas...

Tras los primeros 12 días de ingreso en la planta de psiquiatría de un hospital (lugar que no recomiendo a nadie y, desde luego, lugar que podría ser más acogedor), llegó un periodo de transición. Vinieron a visitarme mis amistades más cercanas, algo que me hizo muchísima ilusión. Y escribí estas palabras en mi blog. Me ha emocionado releer los mensajes que me dejaron amistades presenciales y virtuales.

La medicación y yo no nos llevábamos bien: demasiados efectos secundarios y sensaciones raras. Tuve otra recaída y esta vez la estancia en el hospital se prolongó casi un mes. Yo solo quería irme de allí, pero no al norte, sino al sur. Más de una, dos y tres noches dormí atada. Las horas se me pasaban mirando el techo de la habitación y la persiana. Muchas mañanas fui incapaz de levantarme por mí misma. Necesitaba los cuidados permanentes de enfermeras para hacer lo más básico (asearme, vestirme...). ¡Qué grandes y qué paciencia la de esas mujeres! Y... ¡qué fragilidad la humana!

Así resumiendo (algún día lo escribiré en formato trilogía): 

  • De 2006 a 2008 estuve hiper-mega-medicada. Lo que hacía a diario era "vegetar": comer, pasear, dormir. No podía leer, no era capaz de seguir una conversación, de concentrarme, de sentir... lo que fuera.
  • A mediados de 2008, Jacint Jordana, mi director de Tesis, contactó conmigo para animarme a escribir un artículo para una revista sobre los contenidos de mi trabajo de investigación. Le dije que con la medicación que tenía no era capaz de leer, de concentrarme... Y él me dijo que, bueno, que lo intentará... Fue uno de mis estímulos/motivaciones principales para volver a tomar las riendas de mi mente (empoderarme, lo llaman ahora). 
  • En mis visitas al psiquiatra le comentaba que quería retomar mi actividad profesional y que con la medicación que tenía no podía concentrarme. Muy poco a poco fuimos reduciendo la medicación (De 7 a 2). Mientras tanto, estuve más o menos un año haciendo psicoterapia.
  • A finales de 2008 volví al norte a hacer vida autónoma sin los cuidados permanentes de mi madre y abuela. 
  • En 2009 comencé a trabajar en un proyecto absorbente, pero a la vez fantástico, en el que aprendí competencias y herramientas que hoy en día me siguen valiendo. Con gente con la que aprendí mucho y me lo pasé también muy bien.
  • El 25 de enero de 2010 defendí mi tesis doctoral. Un logro, ¡todo un logro!. El mayor logro de mi vida profesional. Durante los dos años de medicación/anulación/recuperación dudaba de si podría volver a ponerme con ella y terminarla... La terminé. Pero sentir y expresar emociones, creo que por la medicación, seguía siendo una cuestión pendiente. Lo que vivía, bueno o malo, sucedía así como fuera de mí, en otra dimensión (vamos, como que me resbalaba...)
  • De 2008 a 2013 mis emociones han estado bastante adormecidas. Lo bueno y malo que me sucedía, parecía que estaban en otro plano: yo observaba, pero a distancia. Últimamente noto que me emociono más por lo que vivo, veo, escucho. Disfruto con los pequeños detalles de mi entorno. Sin embargo, siento un molesto hormigueo en mis brazos y piernas, más cuando me voy a dormir. Yo lo achaco a la medicación. He pedido que me hagan pruebas, analíticas, etc… y todo, aparentemente, está bien. Mi psiquiatra me dice que la gente bipolar no se queja de este tipo de dolencias (…).
  • Desde 2009 tengo la medicación mínima, según mi psiquiatra, para que los niveles de litio (ese material de las baterías) se mantengan estables (estabilizador del estado de ánimo) y mis neurotransmisores transmitan correctamente la información a las neuronas. Y así evitarme los subidones o bajones, que caracterizan a las personas bipolares. Tengo un trastorno bipolar y un tratamiento para toda mi vida (dos pastillas de Plenur al día: 1-0-1). Llevo 10 años y así seguiré, por prescripción médica (y no será por las veces que he preguntado cuánto tiempo tengo que seguir...). A menos que asuma el riesgo de dejarla para gestionar mi vida (aviso que asusta: cada recaída empeora la recuperación). O a menos que, con el tiempo, descubran que teniendo una vida equilibrada, una mente tranquila, una alimentación y unas relaciones sanas... es posible vivir sin medicarse (algo bastante complicado de llevar a la práctica a nivel personal y, por otro lado, no creo que publiquen ningún artículo científico con esta "terapia-del-equilibrio-sin.pastillas" porque se le acaba el chollo a las farmacéuticas).
  • En julio de 2016, renové mi carnet de conducir y tras renovarlo en 2007 por 1 año; 2 veces por 2 años, 1 vez por 5 años; y en 2016, con el informe psiquiátrico favorable que indica que estoy estable, me han renovado el permiso... ¡por 10 años! (sí, ya sé que hay gente por ahí con carnet que dice que no se medica...). Parecerá una chorrada-administrativa, pero a mí me pareció otro importante logro. Además, las dos personas que me atendieron me felicitaron y se alegraron (y eso que hasta dentro de 10 años no me verán/cobrarán de nuevo).
  • Solo NO he logrado en estos 10 años donar sangre (no puedo por tomar litio).

Lo que he aprendido:

  • los cuidados son la base de nuestras vidas: familia, amistades, profesionales que cuidan y acompañan son claves para la recuperación, ánimo, motivación...vida.
  • que todo en esta vida puede resolverse: si se quiere, es posible encontrar soluciones, sin darle demasiadas vueltas al tarro, o decidir no hacer nada, ¿por qué no?
  • a ser mucho más humilde y a expresar mucho más mi agradecimiento*
  • a disfrutar con los pequeños grandes regalos de la vida, de la naturaleza, de la gente
  • que mi mente viaja mucho más rápido que mi cuerpo, y está bien
  • que el dolor es una señal que nos avisa: que paremos, que seamos conscientes de lo que hacemos 
  • que hay personas "bipolares" sin medicar :-) 
  • que hay gente, poca, pero con alta toxicidad (detectar, evitar y alejarse lo antes posible)
  • que hay mucha, muchísima más gente que se alegra de verme bien
  • que cada día puedo aprender y superarme
  • seguro que mucho más...

Lo que me gustaría que ofrecieran los sistemas públicos de salud:

Llevo más de dos años trasladando a mi psiquiatra que sería interesante para pacientes bipolares programas de "Paciente Activo" y ella me dice que lo trasladará a las altas esferas. Así que tendré que sugerir directamente en esas esferas esta propuesta (se pasa el tiempo y no obtengo respuesta...). Creo que medica(liza)r ayuda, pero no es suficiente. El entorno que nos sostiene (familia, amistades, pareja), la motivación, la ilusión, las ganas de ser, de tomar conciencia y de sentir no vienen en cajas de medicamentos. Veo a mi alrededor gente sobremedicada, anulada; y gente que tiene subidones y bajones de estado de ánimo y parece, se denomina o la denominan "bipolar" sin serlo médicamente hablando.
Actualización: El Programa Paciente Activo está abierto a cualquier persona con una "enfermedad crónica" y/o personas cuidadoras de pacientes con enfermedades crónicas. Y la vocación del programa no es hacer grupos por dolencia, sino por zonas geográficas.
* No cito a nadie, para no dejarme a nadie. Muchas gracias a todas las personas que me conocéis desde siempre. Y gracias también a quienes me habéis conocido después de mi "renacimiento". Como alguna de vosotras me decía hace 10 años, espero que mi experiencia sirva para aprender a tomarnos la vida con más calma, relajo, disfrutando de lo que nos encontramos por el camino y desechando las toxicidades que perjudican nuestras saludes. ¡Nos vemos en las calles y en las redes!

Cambio y superación: la vida misma

sábado, 9 de septiembre de 2006

Sueños...

Buenos días, desde Valencia de Alcántara, Cáceres... Ante varios correos de preocupación, ahí dejo mi reflexión en la blogosfera. Y espero que nadie más en la Humanidad sufra este tipo de "sueños"... y que mi sueño se haga realidad:
que todas las personas y seres de la Naturaleza podamos vivir en paz y armonía eternamente.
PASADO:
Este es primer post que escribo tras 12 días en el hospital y una semana de retiro por un " Brote Psicótico" o algo así que se ha producido en mi cabecita por una acumulación de stress + temas varios... que prefiero comenzar a olvidar...

PRESENTE:
Esta situación me afecta personalmente al desarrollo de mi tesis doctoral, que tengo paralizada ya que cada vez que intento abrir el ordenador automáticamente mi cabeza comienza a dolerme... Tengo que superar este "pánico" que no sé si es fruto de mi dolencia o falta de "hábito tesístico". Casi no miro Internet porque me genera mucho stress leer en la pantalla y me duele la cabeza, así que en estas condiciones físicas... ahora me toca dedicarme a la vida real ya que la virtual todavía tiene que esperar algún tiempo.

FUTURO:
Tengo que ir al médico el próximo 29 de septiembre, hasta entonces estoy tomando medicación y llevando una vida relajada... Gracias por vuestra confianza y espero poder recuperarme pronto de este aviso de mi cerebro y de mi cuerpo, bastante cansados de que no me ocupara de ellos.