miércoles, 21 de mayo de 2014

"No avalamos este sistema electoral"

Una de las asignaturas que recuerdo con cariño de la carrera de Ciencia Política y de la Administración es "Sistemas electorales" (¡¡qué chollo estudiar la carrera con Internet!!). A pesar de los pesares, las arquitecturas e ingenierías electorales, las campañas, los discursos y toda la parafernalia que se pone en marcha en las campañas electorales nunca me han llamado demasiado la atención. Pero es el "núcleo duro" de la disciplina politológica (que no política ni políglota).

Me parece mucho más apasionante quiénes toman decisiones, quiénes intervienen en la elaboración, puesta en marcha y evaluación de políticas y servicios públicos. Sin embargo, "el bacalao se corta" en las urnas. El momento sagrado en el que la ciudadanía se posiciona hacia guatemala o guatepeor.

Afortunadamente surgen voces alternativas piratas, X y primaverales diciendo que podemos!! Y, de esta manera, darle un poco de color y diversidad a los próximos comicios europeos, pero, la verdad es que las instituciones comunitarias, que tantas decisiones fundamentales toman para nuestra vida diaria, nos siguen pareciendo alejadas, poco transparentes y con seres privilegiados que, sin saber muy bien qué hacen, viven divinamente.

Y bien, ¿Qué pasaría si la ciudadanía nos negáramos a participar en procesos electorales donde elegimos a marianonetas y pitufos machistas que representan a intereses económicos y de lobbies poderosos (que les prometen sillones vitalicios en consejos de administración) y no de las personas de la calle? José Saramago ya escribió un ensayo lúcido sobre qué pasaría si las personas votásemos en blanco...

Hay otras maneras de construir comunidad. Y, concretamente, personas que dicen "no avalar el actual sistema (electoral)" [y que, por tanto, no quieren formar parte el próximo 25 de mayo en las mesas electorales de la "fiesta (envenenada) de la lobbycracia"], en sus calles y en sus barrios están construyendo comunidad junto a y con las personas...

Apoyo la idea de un censo electoral donde sea la ciudadanía quien elija si desea formar parte o no de ese censo, teniendo así derecho a votar y ser votada y deber de participar en las mesas electorales, o renunciando a los mismos derechos y obligaciones.

Y me encantaría que hubiera un censo donde se inscribieran personas que aportan su granito de arena y son útiles para la sociedad presencial y/o virtualmente. Desde luego, la filosofía de Open Data bien podría entrar en censos añejos y sin sentido que sirven a entidades poderosas como las iglesias o los estados para controlar/dominar, en lugar de para facilitar espacios de encuentro, intercambio y ayuda mutua entre las personas.

1 comentario:

Ana Viñals dijo...

totalmente de acuerdo!! ;-)