sábado, 15 de agosto de 2026

Entusiasmarse cada día

Fuente: rbesonias

Ayer disfruté de un agradable trayecto a Donosti en coche en compañía de un colega muy entusiasta que me transmite muy buena energía (y parece que es recíproco :-) 

En Donosti estuve con amigas conversando sobre un montón de temas en los que, principalmente, destacaban aspectos a mejorar (transporte, burocracia, gobierno, servicios sociales, lo petada que está la ciudad en fiestas, el calor que hace...), desde mi punto de vista, sin demasiado entusiasmo; más desde la queja y lo mal que está el mundo. Percibí entusiasmo cuando recordaron una escena de una pata y sus patitos metiéndose en un charco de barro.

Tengo tendencia a ver la botella medio llena. Y está bien tener cerca a quienes la ven medio vacía, porque me muestran otras perspectivas. Sin embargo, me quedo con mi mirada ilusa e ilusionada del mundo. Y estar con personas entusiastas, ¡¡me carga las pilas!!

Frente al centro de salud de Valencia de Alcántara, hace años, se podía leer esta cita: "La queja, aleja". Por deformación profesional soy politóloga y me gusta tratar de encontrar alternativas/respuestas (hablar de soluciones son palabras mayores). Por eso, mi tendencia ante una queja (o algo que no funciona) es proponer alternativas/respuestas. Aunque a quienes les gusta analizar la realidad desde lo que no funciona, lo que pretenden es mostrar lo que no funciona, no es que se estén quejando, desde su punto de vista. 

Así que, solo para quienes se quejan de verdad: ¡menos quejas! y más pensar qué podemos hacer para cambiar una realidad que no nos gusta, si es que podemos hacer algo para cambiarla. Y si no podemos hacer nada, ¡que seamos capaces de seguir entusiasmándonos cada día!

En el viaje de vuelta me acompañaron María Torres y Andrés Pascual con el podcast sobre El entusiasmo, en Radio Nacional de España en el programa Mente Abierta.

Y a ti, ¿qué te entusiasma? A mí:

  • Mirar al cielo y respirar profundo cada mañana y agradecer la posibilidad de vivir un nuevo día.
  • Mirar y sonreir a quienes me encuentro por la calle y arrancar una mirada cómplice y una sonrisa (esto lo heredé de mi abuela).
  • Disfrutar de los pequeños grandes placeres de la vida, como pasear en silencio por un parque o un bosque escuchando el sonido del bosque y sus habitantes.
  • Aprender y compartir 
  • Escuchar música y cantar
  • La tortilla de patata, de cualquier forma y a cualquier hora.
  • Soñar con vivir el invierno en Canarias, la primavera en Extremadura, el verano (¿?) y el otoño en Álava.
Tres miradas sobre el entusiasmo:

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